9 de nov. del 71. Querido amigo: Anteayer le he enviado 100 ejemplares de las resoluciones de la Conferencia, 50 en inglés y 50 en francés. Esta semana le serán remitidos 1.000 ejemplares de los English revised and official Statutes and Regulations. Procure darles salida. El General Council ha tenido grandes desembolsos por la ejecución de los diversos trabajos que la Conferencia le ha encomendado. Mandaremos imprimir en Ginebra una edición oficial francesa de los revised Statutes, etc., y en Leipzig la edición oficial alemana. Escríbanos cuántos ejemplares de ambas se necesitarán aproximadamente en los Estados Unidos.

Aquí se ha formado entre los refugiados franceses una sección de la Internacional, «Section française de 1871» (unos 24 hombres), que inmediatamente ha entrado en conflicto con el General Council porque les exigimos modificaciones en sus estatutos. Probablemente se llegará a una escisión. Esta gente colabora con una parte de los refugiados franceses en Suiza, los cuales, a su vez, intrigan con los hombres de la «Alianza de la Democracia Socialista» (Bakunin), disuelta por nosotros. Su objeto de ataque no son los gobiernos y las clases dominantes de Europa, coligados contra nosotros, sino el Consejo General de Londres, y en particular mi modesta persona. Esta es la gratitud por haberme pasado casi cinco meses en trabajos para los refugiados y por haber actuado como salvador de su honor mediante el «Address on the Civil War». Incluso en la Conferencia, donde los delegados de España, Bélgica, Suiza y Holanda expresaron su temor de que el Consejo General pudiera poner en peligro su carácter internacional con una mezcla demasiado numerosa de refugiados franceses, los defendí. Pero a los ojos de estos «internacionales» ya es, en general, un pecado que en el Consejo General predomine la influencia «alemana» (¡porque hay ciencia alemana!).

Con respecto al New York Central Committee, lo siguiente:
1. Deberá, conforme a las resoluciones de la Conferencia (véase II, 1), denominarse en lo sucesivo Federal Council o Federal Committee of the United States.
2. Tan pronto como se haya fundado un número mucho más considerable de branches en los diferentes Estados, lo más práctico será –siguiendo el ejemplo de Bélgica, Suiza, España e Inglaterra– convocar un congreso de las distintas secciones para elegir un Federal Council or Committee en Nueva York.
3. En los diferentes Estados –en cuanto posean un número suficiente de branches– podrán formarse a su vez Federal Committees para los cuales el Comité de Nueva York actuará como punto central.
4. Los estatutos especiales definitivos, tanto del N. Y. Federal Committee como de los comités que aún hayan de fundarse, deberán ser comunicados al General Council para su sanción antes de su publicación.

En Italia hacemos progresos vertiginosos. Gran triunfo sobre el partido de Mazzini. En España el progreso también es considerable. En Copenhague se ha formado una nueva sección, que cuenta ya con 1.500 miembros y publica un periódico propio, «Socialisten». Me han comunicado el auto de acusación del tribunal de Brunswick contra el excomité de allí, Bracke y compañeros; un documento infame.

Que usted quiera retirarse del Comité, lo lamentamos todos. Pero espero que su resolución no sea definitiva. Yo mismo pienso a menudo en hacer algo semejante, pues el trabajo de la Internacional pesa demasiado sobre mi tiempo e interrumpe mis labores teóricas.

A propósito. Del «Woodhulls etc» Weekly del 21 de octubre, donde aparece el relato de mi hija, quisiera 12 ejemplares. Sólo por accidente ha llegado a nuestras manos un ejemplar de ese número.

Salut fraternel.
Karl Marx