1) Cuestión de principio de Lorenzo – esto queda decidido.

2) La abstención es imposible. La política periodística también es política; todos los periódicos abstencionistas atacan al gobierno. Sólo cabe preguntarse
cómo
y hasta qué punto inmiscuirse en política. Esto según las circunstancias y no cabe prescribirlo.

2) La abstención es un contrasentido; se ha de practicar la abstención porque pueden ser elegidas personas malas – así pues, ninguna cotización |recaudación de contribuciones|, porque el cajero puede fugarse. Así pues, no tener ningún periódico, porque el redactor puede venderse tan bien como el diputado.

3) La libertad política –particularmente la libertad de asociación, de reunión y de prensa– nuestros medios de agitación; ¿es indiferente que nos sean arrebatadas o no? Y ¿no hemos de defendernos cuando se las ataca?

4) La abstención predicada porque de lo contrario se reconoce lo existente. Lo existente existe y se fiche pas mal |se burla bastante| de nuestro reconocimiento. Si utilizamos los medios que lo existente nos da para protestar contra lo existente, ¿es eso reconocimiento?

|Los puntos 2, 3 y 4 fueron escritos por Engels como complemento en el lado derecho de su disposición del discurso|

3) La abstención es imposible. El partido obrero existe como partido político y quiere actuar políticamente, y predicarle la abstención significa arruinar la Internacional. La simple visión de las circunstancias, de la opresión política con fines sociales, empuja a los obreros a la política; los predicadores de la abstención los arrojan en brazos de los políticos burgueses. Después de la Comuna, que ha puesto la acción política de los obreros en el orden del día, la abstención es imposible.

4) Queremos la abolición de las clases. El único medio es el poder político en manos del proletariado – ¿y no hemos de hacer política? Todos los abstencionistas se llaman revolucionarios. La revolución es el acto supremo de la política, y quien la quiere debe querer también los medios que preparan la revolución, que educan a los obreros para ella, y procurar que no sea estafado al día siguiente otra vez por Favre y Pyat. De lo que se trata únicamente es de
qué
política – la exclusivamente proletaria, no como apéndice de la burguesía.