25 de agosto de 1871.

Querida Jenny,

Ayer olvidé escribirte un extraño événement. El segundo día después de mi llegada aquí me encontré en la esquina de mi calle, en posición de espera, al mismo sujeto del que te dije que nos había acompañado varias veces a Engels y a mí en nuestro camino home, que Engels lo tenía por espía y que una vez le hicimos «señas». Tú sabes que, generally speaking, no soy un olfateador de espías. Pero este individuo me ha seguido manifiesta e innegablemente por todos los caminos aquí. Ayer la cosa me aburrió, me detuve, me di la vuelta y fijé al tipo con el famoso eyeglass. What did he do? Se quitó el sombrero muy humildemente y hoy ya no me ha honrado con su séquito.

Hoy he escrito una detallada carta a Dana, en la que, entre otras cosas, le cuento extensamente las aventuras en Luchon y Spain. Seguro que lo utilizará para su «Sun». Es exactly that sort of thing the Yankees are fond of. He planteado la cosa, naturalmente, de modo que no pueda perjudicarles, en caso de que los niños se queden aún más tiempo por allí. ¡Nadie más sordo que quien no quiere oír! ¡Y lo mismo el viejo Stepney con respecto a los refugiados! Jung y yo le hemos cantado las verdades. Hales le ha enviado listas de suscripción. Yo le he comunicado la carta de Davyson y, por último, le he puesto al corriente de las gestiones hechas aquí para obtener subsidios. El viejo burro, con todo eso, till now not loosened his pursestrings ni parece en absoluto dispuesto a hacerlo. Ayer me contó, con su voz de eunuco, que ha enviado listas de suscripción a Boston, y me mostró una carta que ha escrito a una dama de aquí con motivo de las contribuciones. ¡Pero él mismo! ¡Not he! El tío está completamente «verrückt», como dice Jung.

Jung llegó aquí el sábado pasado y se marchó el lunes. Había traído a sus dos chicos, y antes de su partida le dijo a Stepney que iba a casa de una familia conocida para dejar allí a los chicos. Stepney lo acompañó y, después de que Jung hubo arreglado todo con la landlady, dice Stepney: «But I want for 8 days to take care of the boys myself!» y así todo quedó de nuevo unsettled.

En conjunto, he tenido aquí un tiempo tormentoso y lluvioso, de modo que el resfriado acompañado de tos no ha podido cesar. Pero el aire maravilloso y el baño que tomo a diario han surtido un efecto muy benéfico sobre el general state of health. Lo que más he lamentado en todo este tiempo es que tú no estuvieras también aquí. Pero, en cualquier caso, tienes que —cueste lo que cueste—, si no tu viaje de verano, sí al menos el de otoño, hacerlo este año.

En cuanto a los suizos Knoten, Schneider y Zichlinsky (el «Schneider» ya es un individuo muy notorio en Alemania), estos muchachos pronto se darán cuenta de que aquí no están en Alemania. Considero que se admite a demasiados proudhonianos en el Consejo General, y a mi vuelta insistiré en la admisión de Martin y Le Moussu como contraveneno. Brighton —donde, por lo demás, vivo en general (?) como un eremita— está, naturalmente, absorbed in the great poisoning case, evidentemente un mero estallido de aburrimiento histérico por parte de una silly solterona enamoradiza de 35 años, que vive en cómodas condiciones. Los informes de los corresponsales en París del Daily News y del Daily Telegraph sobre el proceso de Versalles son verdaderamente abominables, viles como de penny-a-liner.

Adiós. Tuyo,
Karl