Estamos muy necesitados de dinero. … El asunto de la Comuna incrementó nuestros deberes y obligaciones, al tiempo que la guerra que la precedió nos cortó los suministros del Continente. Ahora nos vemos casi abrumados por las cartas de distintas partes de este país (Inglaterra), de gente que quiere información sobre la Internacional, y se están estableciendo secciones en las provincias. También hay secciones irlandesas en vías de formación, y ahora tenemos en el Consejo un secretario irlandés en la persona de MacDonald, de notoriedad feniana. Además de eso, hemos recibido solicitudes de las Indias Orientales y de Nueva Zelandia. El Consejo Federal de París ha de ser reorganizado. A fin de cuentas, Thiers apenas ha apresado a unos pocos de los nuestros. No hay un solo miembro prominente de nuestra asociación entre todos sus prisioneros, y sólo faltan dos o tres, que deben de haber muerto en los últimos días de lucha, pues no conseguimos tener de ellos noticia ni rastro. Muchos de los que una y otra vez se dieron por fusilados, con relatos incluso pormenorizados, han reaparecido y se hallan ahora a salvo aquí o en Suiza. Hay gran miseria entre los refugiados aquí, y entre cincuenta y sesenta carecen de medios de subsistencia. El dinero llega muy lentamente. Se va a emitir un llamamiento a vuestros trabajadores, que confiamos será liberalmente correspondido.