10 de julio de 1871

Querido Liebknecht:

Adjunto el resto del n.º 3. El n.º 4 seguirá en 2 o 3 días, en todo caso hasta finales de la semana. La corrección, hoy o mañana.

Ad vocem expulsión: los ejemplos aducidos de Prusia y Maguncia no son concluyentes, porque se ejecutaron bajo el estado de guerra, lo cual era legal. La de Sajonia deberíais llevarla a término de un modo u otro: mediante la negativa de los afectados a marcharse, o mediante el recurso por la vía de instancias y petición al Reichstag; el Fortschrittspartei no puede negaros aquí el apoyo sin arruinarse por completo. En tanto el Reichstag no se niegue directamente a reconocer el derecho de ciudadanía y la libertad de circulación, la cosa no está constatada.

En lo que respecta especialmente a tu caso, podrías haberlo llevado muy rápidamente a la crisis yéndote a Berlín 8 días antes de la apertura del Reichstag y dejando que las cosas llegaran a su extremo. Estoy seguro de que no te habrían tocado, y con ello el asunto habría terminado. Pero si te hubieran hecho algo, se habría armado un escándalo mayúsculo, y habrían tenido que ponerte en libertad en cuanto se reuniera el Reichstag; y entonces habrías podido poner al Reichstag en evidencia ante el mundo entero, si no se portaba como es debido. Hay ciertas formas de decoro que ni siquiera la asamblea más miserable puede violar públicamente en tiempos tranquilos. Ahora que ya no estás en el Reichstag, naturalmente la cosa ya no es tan sencilla. Pero si os dejáis arrebatar en la práctica, sin lucha, todos esos derechos que tenéis sobre el papel, y no obligáis al Reichstag a decidirse abiertamente a favor o en contra de su propia chapuza, entonces ciertamente no tenéis remedio.

El tono autoritario con que nos exiges la fundación de un periódico aquí nos ha divertido mucho. Debes de confundir Londres con Crimmitschau y creer que aquí también se puede fundar sin más un *Bürger- und Bauernfreund*. Pues deberías saber que, cuanto más grande es Londres que Crimmitschau, tanto mayores son también las dificultades para fundar un periódico y las exigencias que a ello se asocian. Si puedes poner a nuestra disposición unas 10.000, estamos a tu servicio.

Ad vocem Odger, olvidas que este hombre fue elegido por el Congreso y no podía ser expulsado sin una razón de peso. De lo que dices sobre este punto se desprende que las condiciones de aquí te son completamente extrañas, lo que tampoco es de extrañar, ya que los periódicos guardan absoluto silencio sobre los acontecimientos dentro del partido obrero. Con la *Pall Mall Gazette* hemos roto definitiva y completamente. Mi mujer y la de Marx os mandan muchos saludos a ti y a los tuyos.

Tuyo
F. E.