Querido Liebknecht:

Adjunto la traducción del n.º 1 del Manifiesto. El resto seguirá con tal rapidez que podrás publicar el n.º 1 en dos números sin que se produzca interrupción; es decir, dentro de 8 días tendrás de nuevo manuscrito. Condiciones: 1) que imprimas rápidamente y mucho en cada número; 2) que no se añadan notas marginales; he traducido de tal modo que, prescindiendo de alusiones y detalles que de todas formas no se pueden explicar en pocas palabras, no son necesarias; 3) que la composición se conserve para la tirada aparte en forma de folleto, que esta vez es muy necesaria. Si no disponéis del dinero o del crédito para ello, hacédnoslo saber.

Lo que no puedas imprimir, sustitúyelo por puntos y envía el manuscrito correspondiente a Becker, en Ginebra, para que lo publique en el Vorbote (dispuesto de manera que él vea a dónde pertenecen los pasajes).

El ejemplar del Manifiesto original que te envié por carta con unas líneas, lo habrás recibido. Hay más a disposición.

El Manifiesto ha causado un ruido infernal aquí en Londres. Primero se intentó matarlo con el silencio, pero no fue posible. El miércoles 14, el Evening Standard publicó una denuncia; el 15, el Daily News un extracto que fue recogido por la mayoría de los periódicos. Luego el Echo, el sábado el Spectator, el Graphic, la Pall Mall Gazette, el Telegraph con un editorial, y con eso se acabó la cosa; el lunes el Times vino con un editorial muy jodido, el Standard otra vez, ayer de nuevo el Times, y todo Londres no hablaba más que de nosotros. Por supuesto, todo lloriqueos. Tant mieux.

Tus reservas respecto a la expulsión no las comprendo. ¡Bah! En tu lugar, yo no abandonaría el derecho de ciudadanía de Hesse sin tener otro seguro en el bolsillo. En ese aspecto sois demasiado tímidos. Un solo gran escándalo público que dejara claro al mundo que todas esas leyes del Reich son verdaderamente un engaño, acabaría con todo ese trasto. Pero si evitáis el escándalo, que después de todo sólo puede perjudicar a los serviles nacionales, en lugar de provocarlo, entonces la policía puede permitirse todo, naturalmente. Nota bene, esto se refiere sólo al pasaje en cuestión de tu carta, no a la actitud del periódico, que es muy valiente y que reconocemos plenamente. Pero no creas que los perros policías se atreverán a hacer contra ti lo que se atreven contra obreros individuales; sólo después de que durante algún tiempo hayan creado suficientes precedentes con expulsiones de obreros, podría ocurrir eso. Que tu expulsión de Prusia sigue vigente es algo que desconozco por completo. Es posible que la policía lo afirme. Pero que tú, siendo aún diputado, no lo llevaras a término, siempre me ha resultado incomprensible.

Corresponder para el Volksstaat no puedo, pero ves que ayudo donde puedo. Con la Pall Mall Gazette no hay nada que hacer. Yo mismo he tenido, con ocasión de los artículos exclusivamente militares, toda clase de malas pasadas con el periódico, y en él no podemos escribir ni tú ni yo sobre asuntos políticos. Sólo mantengo la relación para colocar aquí y allá algo ocasional, para conservar un pie allí. Si te aceptara como corresponsal, cosa que no haría, no se imprimiría ninguna de tus correspondencias. Ya por Año Nuevo llegué a decirle al redactor que sé muy bien que no puedo proporcionarle sino artículos militares, y que lo hago sólo con la esperanza de que publique nuestras rectificaciones de hecho en asuntos de partido, cuando lo consideremos necesario. Y así ha ocurrido. De Reynolds también pareces tener una buena idea. El mayor granuja de la prensa de aquí, un cagón cuando no está seguro del éxito, ha suprimido todo el Manifiesto excepto el extracto del Daily News.

Los obreros alemanes se han comportado estupendamente en esta última gran crisis, mejor que ningún otro. Bebel los ha representado también de modo extraordinario; su discurso sobre la Comuna ha circulado por toda la prensa inglesa y ha causado gran impresión aquí. Deberíais enviar el Volksstaat a la Pall Mall de ahora en adelante; ella publica de vez en cuando extractos, porque el hombre le tiene miedo a Marx y a mí, y porque hay otro hombre que entiende alemán y coloca esas cosas. Además, el periódico publica con gusto toda clase de curiosidades que los otros no tienen. Me obligarás si me envías mi Volksstaat no a Manchester, sino aquí. De los números con el Manifiesto, envíame 3-4 ejemplares, uno para corrección, los demás para distribuir.

Saludos cordiales para ti y los tuyos.

Tuyo,

F. E.