Queridos amigos Klein y Moll:

Seguramente os habrá extrañado mucho no haber recibido respuesta a vuestras cartas de febrero del año pasado. La cosa tenía, sin embargo, diversas razones. En primer lugar, esperaba de un día para otro verme en condiciones de comunicaros algo favorable con respecto a la cooperativa, lo que no fue el caso y, desde que estalló la guerra, ya no era de esperar. En segundo lugar, vuestra carta llegó en un estado tal que no pude abrigar duda alguna de que el correo se había esforzado por leer el contenido, y por ello buscaba una oportunidad, sobre todo desde la guerra, el estado de sitio y las numerosas detenciones. Y, por último, no podía saber si durante la guerra ambos habíais sido llamados a filas en la Landwehr. Ahora se presenta la ocasión de hacer llegar la carta a Barmen, desde donde probablemente haya poco peligro, y quiero aprovecharla para tener noticias vuestras // daros una señal de vida y adjuntaros el retrato prometido.

El de Schapper, quien, como sabéis, falleció el año pasado, no he podido conseguirlo hasta ahora; en cuanto logre obtener uno, lo tendréis.

Para los obreros alemanes comienza ahora una época dura; parece haberse decidido que ellos han de ser el sacrificio mediante el cual los junkers y la burguesía se reconcilien. Pero eso no importa. El movimiento obrero se ha hecho también en Alemania demasiado poderoso para dejarse aniquilar tan fácilmente con artimañas prusianas. Al contrario, las persecuciones para las que tenemos que estar preparados nos darán fuerza acrecentada, y cuando entre los burgueses, ahora ebrios de victoria, se haya disipado la borrachera y comience la resaca, volverá a presentarse una oportunidad en la que nuestro partido pueda tomar la palabra. En todo caso, los obreros alemanes han demostrado con su conducta ejemplar durante la guerra que saben de qué se trata, y que ellos solos, entre todos los partidos, poseen una comprensión acertada de la historia de nuestro tiempo, mientras que a los burgueses se les ha subido por completo a la cabeza la embriaguez de la victoria.

Resido desde hace 5 meses aquí en Londres. Parece dudoso que podáis seguir perteneciendo a la Asociación Internacional de los Trabajadores de otro modo que en principio, ya que, según parece, se quiere convertir en un delito el ser miembro de esta Asociación en Alemania. En todo caso, estad seguros de que desde aquí se velará, bajo todas las circunstancias, para que el vínculo de todo el proletariado europeo y americano, tal como se ha ido forjando desde hace 7 años, no vuelva a deshacerse. Y eso es lo principal.

Con un saludo fraternal y un apretón de manos, vuestro F. Engels.