Sobre la persecución de los miembros de las Secciones francesas. Declaración del Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores

DECLARACIÓN DEL CONSEJO GENERAL DE LA ASOCIACIÓN INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES

Con motivo del último supuesto complot, el Gobierno francés no sólo ha detenido a numerosos miembros de nuestras secciones de París y de Lyon, sino que ha insinuado por medio de sus órganos que la Asociación Internacional de los Trabajadores es cómplice de ese supuesto complot.

Según el tenor de nuestros Estatutos, es ciertamente la misión especial de todas nuestras secciones en Inglaterra, en el Continente y en los Estados Unidos actuar no sólo como centros para la organización de la clase obrera, sino también apoyar, en sus respectivos países, todos los movimientos políticos que tiendan a la realización de nuestro fin último, a saber, la emancipación económica de la clase obrera. Al mismo tiempo, estos Estatutos obligan a todas las secciones de nuestra Asociación a actuar a plena luz del día. Si nuestros Estatutos no fuesen explícitos en este punto, la naturaleza misma de una Asociación que se identifica con las clases obreras excluiría de ella toda forma de sociedad secreta. Si las clases obreras, que constituyen la inmensa mayoría de todas las naciones, que producen toda su riqueza y en cuyo nombre incluso los poderes usurpadores pretenden siempre gobernar, conspiran, conspiran públicamente, como el sol conspira contra las tinieblas, en la plena conciencia de que fuera de su seno no existe poder legítimo alguno.

Si los demás incidentes del complot denunciado por el Gobierno francés son tan falsos e infundados como sus insinuaciones contra la Asociación Internacional de los Trabajadores, este último complot ocupará dignamente un lugar al lado de sus dos predecesores de grotesca memoria. Las medidas ruidosas y violentas contra nuestras secciones francesas están destinadas exclusivamente a servir a un solo fin: la manipulación del plebiscito.