1. Corrección.


Friedrich Engels

[De los fragmentos para la «Historia de Irlanda»]

Escrito desde fines de mayo hasta mediados de julio de 1870.

Los ingleses han sabido reconciliar a gentes de las más diversas razas con su dominación. Los galeses, que tan celosamente se aferran a su nacionalidad y su lengua, se han fusionado por completo con el Imperio británico. Los celtas de Escocia, aunque rebeldes hasta 1745 y desde entonces primero casi exterminados por el gobierno y luego por su propia aristocracia, no piensan en sublevarse. Los franceses de las Islas Normandas han combatido con furia contra Francia incluso durante la gran Revolución. Y hasta los frisones de Helgoland, vendidos por Dinamarca a Inglaterra, están satisfechos con su suerte, y seguramente pasará mucho tiempo antes de que los propios laureles de Sadowa y las conquistas de la Confederación de la Alemania del Norte despierten en ellos el grito de dolor por la unión con la gran patria. Sólo con los irlandeses no han podido los ingleses. La enorme elasticidad de la raza irlandesa es la culpable. Tras la más cruel opresión, tras cada intento de exterminio, los irlandeses estaban de nuevo, en breve plazo, más fuertes que nunca; es más, extraían su principal fortaleza de la guarnición extranjera que se les imponía para oprimirlos; en dos generaciones, a menudo en una, los forasteros se volvían más irlandeses que los irlandeses, Hiberniores ipsis Hibernis; y cuanto más adoptaban la lengua inglesa y olvidaban la irlandesa, tanto más irlandeses se tornaban.

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La burguesía convierte todo en una mercancía, también, pues, la historiografía. Pertenece a su esencia, a sus condiciones de existencia, falsificar todas las mercancías: falsificó la historiografía. Y aquella historiografía es la mejor pagada, que está mejor falsificada en el sentido de la burguesía. Teste (atestiguado por) Macaulay, que por eso es también el modelo inalcanzado del más torpe G. Smith.

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Los asesinatos agrarios en Irlanda no pueden ser suprimidos, porque y mientras son el único medio eficaz contra el exterminio del pueblo por los landlords. Ayudan, por eso continúan y continuarán a pesar de todas las leyes coercitivas. Cuantitativamente fluctúan como todos los fenómenos sociales; pueden incluso, en determinadas circunstancias, volverse epidémicos, presentándose en ocasiones del todo insignificantes. La epidemia puede ser suprimida, pero la enfermedad misma no.