Friedrich Engels

Al 6.º Congreso de las secciones belgas de la Asociación Internacional de los Trabajadores

[«L'Internationale» nº 103, del 1 de enero de 1871]

Londres, 23 de diciembre de 1870

¡Ciudadanos!

El Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores envía sus mejores votos a vuestro 6.º Congreso. El solo hecho de la celebración de este Congreso demuestra de nuevo que el proletariado belga prosigue incansablemente sus esfuerzos por la emancipación de la clase obrera, y ello precisamente en un momento en que una guerra sangrienta y fratricida llena de espanto a toda Europa y desplaza momentáneamente cualquier otro interés de la opinión pública.

Con particular satisfacción hemos constatado que las secciones belgas, en lo que respecta a esta guerra, siguen el programa de acción y proclaman las ideas que prescriben los intereses del proletariado de todos los países: el rechazo de toda idea de conquista y la preservación de la república en Francia. Por lo demás, en este punto nuestros amigos belgas se hallan en plena concordancia con los obreros de los demás países.

Desde la ocupación de Rouen por los prusianos, las últimas comunicaciones que aún nos quedaban con Francia han quedado provisionalmente interrumpidas. Pero en Inglaterra, en América y en Alemania, el movimiento contra la guerra de conquista y en favor de la conservación de la República Francesa se ha extendido muy rápidamente entre los obreros. Sobre todo en Alemania, este movimiento ha adquirido tales proporciones que el gobierno prusiano se ha visto obligado, en interés de su política ávida de conquistas y reaccionaria, a arremeter contra los obreros. El Comité del Partido Obrero Socialdemócrata de Alemania, con sede en Brunswick, ha sido detenido; muchos miembros de este partido han sufrido la misma suerte. Finalmente, dos diputados de la Dieta de la Confederación de Alemania del Norte, los ciudadanos Bebel y Liebknecht, que representaban allí las opiniones y los intereses de la clase obrera, han sido puestos entre rejas. Se acusa a la Internacional de haber dado a todos estos ciudadanos la consigna para una vasta conspiración revolucionaria. Se trata aquí, sin duda, de una segunda edición del famoso complot de la Internacional en París, un complot que la policía bonapartista pretendió haber descubierto y que finalmente se disolvió en una miserable nada. A pesar de estas persecuciones, el movimiento obrero internacional avanza y se fortalece cada vez más.

El presente Congreso os ofrece la oportunidad de constatar cuántas secciones y otras sociedades afiliadas existen y cuántos miembros tiene cada una de ellas, a fin de obtener una imagen exacta del progreso de nuestro movimiento en Bélgica. Quisiéramos que comunicarais al Consejo General el resultado de esta estadística sobre la situación de nuestra Asociación en Bélgica; nos esforzaremos por completar esta estadística también para los demás países. Se sobreentiende que trataremos esta comunicación confidencialmente y que no dejaremos que los hechos que de ella extraigamos lleguen a la opinión pública.

El Consejo General se permite además expresar la esperanza de que las secciones belgas, en el transcurso del año 1871, tengan también oportunidad de recordar las resoluciones adoptadas en los diversos congresos internacionales relativas al pago de cotizaciones al Consejo General. Debido a la guerra actual, no llegan fondos desde la mayoría de los países del continente, y sabemos muy bien que también los obreros belgas sufren en carne propia la depresión general causada por esta guerra. El Consejo General plantea esta cuestión únicamente para recordar a las secciones belgas que, sin apoyo material, no estará en condiciones de realizar la propaganda en la medida que desea.

En ausencia del ciudadano Serraillier, secretario para Bélgica, el Consejo General ha encargado al abajo firmante que dirija esta comunicación al Congreso.

Salud y fraternidad

Federico Engels