Nuestro Comité Central para Alemania (con residencia en Brunswick) emitió el 5 de septiembre un manifiesto a los obreros alemanes contra la anexión de Lorena y Alsacia, por el reconocimiento de la República Francesa, etc. Por orden de Vogel von Frankenstein, no solo se han confiscado los manifiestos, sino que todos los miembros del Comité — y, para colmo, el desdichado impresor del manifiesto — han sido detenidos y trasladados a Lötzen, en Prusia Oriental, en régimen de incomunicación. He enviado inmediatamente una nota al respecto a varios periódicos londinenses y veré si la publican.

La victoria en el mitin de ayer sobre los elementos, en parte pagados por la Peace Society, en parte indoctrinados, fue del todo accidental. Estábamos precisamente en la sesión ordinaria del martes del Consejo General de la Internacional cuando los amigos de Strand telegrafiaron para que acudiéramos en su auxilio, porque de lo contrario quedarían en minoría. Y así se hizo.

Debe usted disculparme por no haber respondido antes. Estoy tan atareado con los asuntos de la Internacional… que, desde mi regreso, nunca me acuesto antes de las 3 de la madrugada. Liebknecht, tontamente, no me ha dado ninguna dirección secreta. La policía intercepta todas las cartas que se le dirigen directamente. Le reuniré algunos números del *Volksstaat*, pero he de pedirle que me los devuelva, así como los que ya le entregué, pues estoy formando una colección de ellos.

Suyo,
K. Marx