Colonia, Coblenza, Maguncia y después Ulm, Rastatt y Germerscheim fueron rodeadas por fuertes separados. Además, Aster y otros introdujeron pequeñas modificaciones en los planes de Montalembert, y de este modo surgió un nuevo sistema de fortificaciones, conocido con el nombre de escuela alemana. Poco a poco los franceses comenzaron a comprender el provecho de los fuertes aislados, y durante los trabajos para la fortificación de París se hizo evidente en seguida que era inútil rodear la ciudad con un enorme cinturón de explanadas fortificadas, si no se las cubría con fuertes aislados, pues de lo contrario la brecha abierta en un lugar de la explanada de la fortaleza provocaría la caída de ésta.

Los métodos modernos de conducción de la guerra demostraron con muchos ejemplos el valor de semejantes campamentos fortificados, rodeados de un cinturón de fuertes separados, con una fortaleza principal como núcleo. Mantua, por su posición, era un campamento fortificado; en 1807 otro semejante, en mayor o menor medida, fue Danzig, y éstas fueron las únicas fortalezas que detuvieron a Napoleón I. En 1813 Danzig ya estaba otra vez en condiciones de ofrecer una prolongada resistencia, debido a sus fuertes aislados, integrados en lo fundamental por fortificaciones de campaña. Toda la campaña de Radetzky en 1849, en Lombardía, dependió del campamento fortificado de Verana, que era a sú vez el núcleo del célebre rectángulo de fortalezas. Del mismo modo, la marcha de toda la guerra de Crimea dependió del destino del campamento fortificado de Sebastopol, que pudo sostenerse tanto tiempo sólo gracias a que los aliados no estaban en condiciones de tomarlo por todos los costados e impedir que los sitiados recibieran provisiones y refuerzos. En el ejemplo de Sebastopol podemos ilustrar nuestro pensamiento mejor que en cualquier otro, ya que las magnitudes de su área fortificada eran mayores que en todos los casos anteriores. Pero la superficie fortificada de París es mucho mayor que la de Sebastopol. La línea de sus fuertes tiene una extensión aproximada de 24 millas. ¿Crece en proporción el poderío de la fortaleza? Las fortificaciones, por sí solas, son ejemplares. Son éxtraordinariamente sencillas: la muralla de la fortaleza está compuesta por baluartes, sin un solo revellín delante de las cortinas; fuertes, en su mayoría cuadrangulares o pentagonales1 , sin reFEDERICO ENGELS / TEMAS MILITARES NOTAS SOBRE LA GUERRA - XVX vellín alguno u otras fortificaciones exteriores; en algunos lugares se han construido barbacanas para cubrir los sectores externos más elevados. Estas fortificaciones no sólo están adaptadas para la defensa pasiva, sino también para la activa. Se supone que la guarnición de París saldrá al campo, aprovechara los fuertes como puntos de apoyo para sus flancos, y las permanentes escaramuzas en amplia escala harán imposible situar a cualquier grupo de dos o tres fuertes, aunque se pretenda hacerlo de acuerdo con todas las reglas. De este modo, los fuertes defienden a la guarnición de la ciudad de la excesiva aproximación del enemigo; la guarnición, por su parte, debe defender a .los fuertes de las baterías que los sitian; tiene que destruir permanentemente el trabajo de los sitiadores. Añadamos que la distancia entre los fuertes y las explanadas de la fortaleza elimina la posibilidad de bombardear con éxito la ciudad, mientras no sean tomados, por lo menos, dos o tres fuertes. Hay que añadir aun que la ubicación de la ciudad en la confluencia del Sena y el Mame, a consecuencia de los numerosos meandros de la corriente de ambos ríos y de la considerable cadena de colinas en la parte más peligrosas del noroeste, representa una gran ventaja natural, que fue aprovechada del mejor modo cuando se planificó la fortaleza.

Si las condiciones indicadas pueden ser cumplidas y la población de dos millones de seres recibe provisiones en forma regular, París se convertirá sin duda en una fortaleza poderosísima. No es demasiado arduo proveer de víveres a los habitantes, si ello se comienza a tiempo y se realiza sistemáticamente. Es de dudar que tal cosa se haya hecho en este caso. Lo que ha realizado el gobierno anterior reviste el carácter de un trabajo convulsivo e incluso sin sentido. La acumulación de reservas de ganado en pie sin forrajes para el mismo, era evidentemente absurda. Es de suponer que si los alemanes se ponen en acción con la decisión que les es característica, encontrarán que París está insuficientemente abastecida para resistir un sitio prolongado.

¿Qué se puede decir de la condición principal: de la defensa activa, durante la cual la guarnición, sale de la fortaleza para atacar al enemigo, en lugar de atacarlo desde las explanadas? Para utilizar todo el poderío de sus fortificaciones e impedir que el enemigo aproveche la parte débil de la fortaleza — la ausencia de fortificaciones exteriores que la cubran 220 FEDERICO ENGELS / TEMAS MILITARES junto a los fosos principales-, París debe contar entre sus defensores con un ejército regular. Esta fue la idea esencial de los que elaboraron el plan de estas fortificaciones. Ellos calculaban que en cuanto se hubiera visto que el ejéricto francés destrozado era incapaz de mantenerse en el campo de batalla, debería retirarse hacia París y participar en la defensa de la capital, ya en forma directa, como guarnición lo bastante fuerte para impedir con sus ataques permanentes el sitio en toda la regla, e inclusive el cerco total de la fortaleza, ya en forma indirecta, ocupando posiciones detrás del Loira, reforzando allí sus fuerzas para luego, en cuanto se diera una probabilidad favorable, atacar los puntos débiles de los sitiadores, que existirán inevitablemente, dado que la línea del cerco estaría muy extendida.

No obstante, toda la conducta del mando francés en esta guerra contribuyó a privar a París de esta única condición esencial para su defensa. Del ejército francés sólo se conservaron las tropas que quedaron en París y el cuerpo del general Vinoy (el 12?, primeramente de Trochu), en total quizá sean 50.000 hombres, compuesto fundamentalmente, si no en su totalidad, por los cuartos batallones y la guardia móvil. Quizá se les pueda añadir otros 20.000 ó 30.000 hombres de los cuartos batallones, y una cantidad indefinida de tropas móviles de las provincias, reclutas sin instrucción, totalmente ineptos para las operaciones de campaña. En Sedán ya vimos el valor militar insignificante de dichas tropas. No cabe duda de que serían más seguras si contaran con fuertes hacia los que pudieran retirarse, y varias semanas de adiestramiento, disciplina y combates elevarían, por supuesto, su capacidad combativa. Pero la defensa activa de una fortaleza tan grande como París requiere que se maniobre con grandes fuerzas en campo abierto, que se realicen combates en toda la regla a una determinada distancia delante de los fuertes cubiertos, e intentos de romper el frente a través de la línea del cerco, o impedir que ésta se junte. Sin embargo, es dudoso que la actual guarnición de París esté hoy preparada como para atacar a un enemigo más poderoso, para lo cual es preciso poner en juego la rapidez y el empuje, y las tropas deben estar excelentemente adiestradas para este fin.

Suponemos que la fusión del III y IV ejércitos alemanes, que cuentan con 180.000 hombres, aparecerá frente a París la NOTAS SOBRE LA GUERRA - XVI 221 semana que viene, la cercará con destacamentos volantes, destrozará las vías férreas, y con ello todas las probabilidades de continuar abasteciéndola en forma uniforme, y preparará el cerco total, que será establecido tan pronto lleguen el I y II ejércitos, después de la caída de Metz. Además, a los alemanes les quedarán suficientes fuerzas para enviarlas más allá del Loira, limpiar esa región e impedir todo intento de crear un nuevo ejército francés. Si París no se entrega, comenzará el sitio en toda la regla, el cual, siempre que no exista una defensa activa, terminará relativamente pronto. Tal sería el curso normal de los acontecimientos, si se toman en cuenta sólo las consideraciones militares; pero la situación ha adquirido ya tal desarrollo, que puede ser totalmente modificada por acontecimientos políticos, y no es nuestro objeto predecirlos.


Publicado por primera vez en Poli Malí Gazette, el * 7 de setiembre de 1870.