Notas sobre la guerra. Engels 1870-71.

XV

El 26 de agosto, cuando casi todos nuestros contemporáneos, sin apenas excepción, estaban demasiado ocupados disertando sobre la inmensa importancia de la «resuelta» marcha del Príncipe heredero sobre París para dedicar momento alguno a MacMahon, nos permitimos señalar que el movimiento realmente importante de la jornada era el que, según se informaba, dicho general llevaba a cabo en auxilio de Metz. Dijimos que, en caso de derrota, «las tropas de MacMahon tal vez tengan que rendirse en esa pequeña franja de territorio francés que se adentra en Bélgica entre Mézières y Charlemont-Givet».

Lo que presumimos entonces está ahora casi cumplido. MacMahon tiene consigo los cuerpos 1.º (el suyo), 5.º (antes de De Failly, ahora de Wimpffen), 7.º (de Douay) y 12.º (de Lebrun), junto con las tropas que pudieron distraerse de París hasta el 29, incluyendo incluso a aquellos Mobiles amotinados de Saint Maur; y, además, la caballería del cuerpo de Canrobert, que había quedado en Châlons. El conjunto de la fuerza representará, tal vez, 150.000 hombres, de los cuales apenas la mitad son tropas del antiguo ejército; el resto, cuartos batallones y Mobiles, en proporciones aproximadamente iguales. Se dice que está bien dotada de artillería, pero de ella una gran parte ha de consistir en baterías recién formadas, y es notoriamente muy débil en caballería. Aunque este ejército fuese numéricamente más fuerte de lo que calculamos, ese exceso tendría que componerse de nuevas levas, y no añadiría nada a su fuerza, que apenas podemos considerar equivalente a una fuerza de 100.000 buenos soldados.

MacMahon salió de Reims hacia Rethel y el Mosa la tarde del 22, pero el 13.er Cuerpo no fue despachado desde París hasta los días 28 y 29 solamente; y como para entonces el ferrocarril directo a Rethel, vía Reims, estaba amenazado por el enemigo, estas tropas tuvieron que ser enviadas rodeando por el Ferrocarril del Norte de Francia, por Saint-Quentin, Avesnes y Hirson. No pudieron completar su viaje antes del 30 o el 31, y para entonces los combates ya habían comenzado en serio; de modo que las tropas que MacMahon había estado esperando no estaban allí, a fin de cuentas, cuando se las necesitaba. Pues, mientras él perdía tiempo entre Rethel, Mézières y Stenay, los alemanes avanzaban desde todas direcciones. El 27, una brigada de su caballería adelantada fue derrotada en Buzancy. El 28, Vouziers, importante cruce de caminos en las Argonnas, estaba en manos alemanas, y dos de sus escuadrones cargaron y tomaron Vrizy, una aldea ocupada por infantería, que tuvo que rendirse: una hazaña, dicho sea de paso, de la que no hay más que un ejemplo anterior: la toma de Dembe Wielkie por la caballería polaca, a la infantería y caballería rusas, en 1831. El 29 no se informa de ningún combate procedente de fuente fidedigna alguna. Pero el 30 (martes), los alemanes, habiendo concentrado fuerzas suficientes, cayeron sobre MacMahon y lo derrotaron. Los partes alemanes hablan de una batalla cerca de Beaumont y de un combate cerca de Nouart (en el camino de Stenay a Buzancy), pero los informes belgas refieren combates en la orilla derecha del Mosa, entre Mouzon y Carignan. Ambas versiones pueden conciliarse fácilmente, y suponiendo que los telegramas belgas sean sustancialmente correctos, el Cuarto Ejército alemán (cuerpos 4.º, 12.º y de la Guardia) parece haber tenido a los cuerpos 4.º y 12.º en la margen izquierda del Mosela, donde se les unió el 1.er Cuerpo Bávaro, primera entrega del Tercer Ejército, que llegaba desde el sur. Se encontraron con las fuerzas principales de MacMahon en Beaumont, que marchaban evidentemente en dirección de Mézières a Stenay; las atacaron, y una parte, probablemente los bávaros, cayó sobre su flanco derecho, envolviéndolo, y los empujó lejos de su línea directa de retirada hacia el Mosa a la altura de Mouzon, donde la dificultad y la demora en el paso del puente explicarían sus graves pérdidas de prisioneros, artillería y pertrechos. Mientras esto ocurría, la vanguardia del 12.º Cuerpo alemán, que al parecer había sido enviada en otra dirección, se topó con el 5.º Cuerpo francés (Wimpffen) que marchaba, según todas las apariencias, por Le Chêne Populeux, el valle del Bar y Buzancy, hacia el flanco de los alemanes. El encuentro se produjo en Nouart, unas siete millas al sur de Beaumont, y fue favorable a los alemanes; es decir, lograron detener el movimiento de flanco de Wimpffen mientras se combatía en Beaumont. Una tercera porción de las fuerzas de MacMahon, según los informes belgas, debió de haber avanzado por la margen derecha del Mosa, donde se dice que acampó la noche anterior en Vaux, entre Carignan y Mouzon; pero también este cuerpo fue atacado por los alemanes (probablemente la Guardia) y completamente derrotado, con la pérdida, según se alega, de cuatro ametralladoras.

El conjunto de estos tres combates (siempre suponiendo que los informes belgas sean sustancialmente correctos) constituiría esa derrota completa de MacMahon que hemos predicho reiteradamente. Los cuatro cuerpos que se le oponen sumarían ahora unos 100.000 hombres, pero es dudoso que todos estuvieran empeñados. Las tropas de MacMahon, como hemos dicho, equivaldrían aproximadamente a ese número de buenos soldados. Que su resistencia no se asemejó en nada a la del antiguo Ejército del Rin lo implica el comentario de un telegrama oficial alemán de que «nuestras pérdidas son moderadas», así como la cantidad de prisioneros capturados. Es todavía demasiado pronto para intentar criticar las disposiciones tácticas de MacMahon para y durante esta batalla, pues apenas sabemos nada de ellas. Pero su estrategia no puede ser condenada con suficiente severidad. Ha desechado toda posibilidad razonable de escapar. Su posición entre Rethel y Mézières le permitía combatir de modo que tuviera abierta la retirada hacia Laon y Soissons, y con ello los medios de llegar de nuevo a París o al oeste de Francia. En lugar de eso, combatió como si su única línea de retirada fuese hacia Mézières y como si Bélgica le perteneciese. Se dice que se encuentra en Sedán; los alemanes victoriosos habrán ya alineado la margen izquierda del Mosa, no solo frente a esa fortaleza, sino también frente a Mézières, desde donde su ala izquierda se extenderá, en uno o dos días más, hasta la frontera belga cerca de Rocroi, y entonces MacMahon quedará encerrado en esa pequeña franja de territorio que señalamos con el dedo hace seis días.

Una vez allí, poca elección le queda. Tiene cuatro fortalezas a su alrededor —Sedán, Mézières, Rocroi y Charlemont—; pero sobre doce millas cuadradas de territorio, con un ejército abrumador al frente y un país neutral a la espalda, no puede jugar a los cuadriláteros. Será rendido por hambre o por las armas; se verá obligado a rendirse, ya sea a los prusianos o a los belgas. Pero le queda otra salida. Hemos dicho hace un momento que había obrado como si Bélgica le perteneciera. ¿Y si realmente pensó así? ¿Y si todo el misterio que subyace a esta estrategia inexplicable fuese una firme determinación de utilizar el territorio belga como si perteneciese a Francia? Desde Charlemont hay un camino directo a través de Bélgica, por Philippeville, hasta territorio francés, cerca de Maubeuge. Este camino representa apenas la mitad de la distancia de Mézières a Maubeuge por territorio francés. ¿Y si MacMahon tenía intención de usar ese camino para escapar, en caso de verse reducido al último extremo? Puede pensar que los belgas no estarán en condiciones de resistir eficazmente a un ejército tan fuerte como el suyo; y si los alemanes, como es muy probable, siguen a MacMahon en territorio belga, en caso de que los belgas no puedan detenerlo, entonces surgirán nuevas complicaciones políticas que quizá mejoren, pero no pueden empeorar mucho, la situación actual de Francia. Es más, si MacMahon lograra empujar a una sola patrulla alemana sobre suelo belga, la violación de la neutralidad quedaría establecida y serviría de excusa para su ulterior violación de Bélgica. Tales ideas bien pueden haber pasado por la cabeza de este viejo argelino; están en consonancia con la guerra de África y, en verdad, son casi las únicas con las que se puede excusar una estrategia como la que ha mostrado. Pero aun esa posibilidad puede serle cortada; si el Príncipe heredero actúa con su rapidez habitual, posiblemente alcance Monthermé y la confluencia de los ríos Semois y Mosa antes que MacMahon, y entonces MacMahon quedaría encerrado entre el Semois y Sedán en un terreno no mucho mayor que el que necesitan sus hombres para un campamento, y sin esperanza alguna de un atajo por terreno neutral.

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