En ambas orillas del Mosa los franceses fueron rechazados hasta las mismas cercanías de Sedán. Después del combate, tienen a su disposición en la orilla izquierda: al oeste el río Var y el canal de Ardenas, que corren por el mismo valle y desembocan en el Mosa Junto a Villere, entre Sedán y Meziéres; al este, una quebrada y un riachuelo que corre de Rocourd y desemboca en el Mosa junto a Remilly. Las fuerzas principales francesas, asegurados de ese modo los dos flancos, ocuparon probablemente la meseta intermedia, dispuestas a recibir la ofensiva desde cualquier lado. En la orilla derecha del Mosa los franceses, seguramente después del combate del martes, cruzaron el Chiers, que desemboca en el Mosa, junto a Remilly, a cuatro millas de Sedán. En esa localidad hay tres quebradas, que corren paralelas de norte a sur desde la frontera belga; la primera y la segunda en dirección del río Chiers; la tercera y más grande de ellas, por delante mismo de Sedán, hacia el Mosa. Junto a la segunda quebrada, cerca de su curso superior, se halla la aldea Sernay; junto a la tercera, donde la corta el camino que lleva a Roullon, a Bélgica, está Givonne; y mas al sur, donde el camino hacia Stenay y Montmedi cruza la quebrada, se encuentra Bazeille. Estas tres quebradas debían convertirse, durante el combate del jueves, en líneas defensivas consecutivas para los franceses, quienes, naturalmente, retenían con la mayor tenacidad la última y más fuerte de ellas. Esta parte del campo de batalla recuerda en cierta medida el de Gravelotte, pero mientras en aquél las quebradas podían ser rodeadas por la meseta de la que salen, como en realidad se hizo, aquí la cercanía de la frontera belga hacía muy arriesgado el intento de realizar el rodeo y casi obligaba a una ofensiva frontal directa.

En tanto los franceses se afianzaban en esas posiciones e iban concentrando las fuerzas que no habían participado en el combate del martes (entre ellas estaba probablemente el 12? cuerpo, incluyendo las tropas móviles de París), los alemanes tenían un sólo día para concentrar sus ejércitos; y cuando iniciaron la ofensiva, el jueves, tenían en ese punto a todo el IV ejército (la guardia, los cuerpos 4? y 12?) y tres cuerpos (el 5?, 11? y uno bávaro) del III ejército, fuerzas moral si no numéricamente superiores a las del Mac-Mahon. La batalla comenzó a las siete y media de la mañana, y aún continuaba a 214 FEDERICO ENGELS / TEMAS MILITARES las cuatro y cuarto, cuando el rey prusiano envió el telegrama, y los alemanes atacaban con éxito desde todas partes. Según informaciones belgas, las aldeas Bazeille, Remilly y Sernay estaban incendiadas, y la capilla de Givonne en manos de los alemanes, Esto indica que ambas aldeas de la orilla izquierda del Mosa, donde se habrían encontrado los dos flancos de los franceses en caso de repliegue, estaban ocupadas, o convertidas en posiciones inaptas para la defensa; entre tanto, la primera y segunda línea de defensa en la orilla derecha estaban ocupadas por los alemanes, y los franceses estaban a punto de abandonar de un momento a otro la tercera, entre Bazeille y Givonne. No cabe la menor duda de que en esas circunstancias, al llegar la noche, los alemanes serán los vencedores y los franceses se verán rechazados hacia Sedán. Ello, en efecto, es confirmado por los telegramas de Bélgica; éstos comunican que Mac-Mahon está totalmente cercado y que miles de tropas francesas cruzan la frontera y se desarman.

En estas circunstancias a Mac-Mahon le quedaba sólo una alternativa: capitular o introducirse én el territorio belga. El ejército destrozado, encerrado en Sedán y en sus alrededores, es decir, en el mejor de los casos en un sector no mayor que el necesario para acampár, no puede sostenerse; y si estuviera en condiciones de mantener comunicaciones con Meziéres, que está aproximadamente a 10 millas al oeste, también habría sido cercado en una franja muy limitada de territorio y sería incapaz de oponer resistencia. Por lo tanto, Mac-Mahon, incapacitado para pasar con su ejército a través del emplazamiento enemigo, deberá pasar al territorio belga o rendirse. Las circunstancias hicieron que Mac-Mahon, agotado por las heridas, quedara liberado de tomar esa tremenda decisión. Correspondió al general Wimpfen declarar que el ejército francés se entregaba. Si llegáramos a suponer que el ejército de Mac-Mahon podía tener noticias de la tenaz resistencia ofrecida por Bazaine en sus intentos de salir de Metz, esos informes no habrían podido evitar que se acelerara la capitulación en Sedán. Los alemanes previeron las intenciones de Bazaine y estaban listos para ofrecerle resistencia en cualquier punto. No sólo Steinmetz, sino también el príncipe Federico Carlos (esto sie hace evidente por la mención del P y 9? cuerpos) estaban alertas, y la segunda red de trincheras reforzaba mucho más aún la barrera que cercaba a Metz.

FEDERICO ENGELS / TEMAS MILITARES Escrito por F. Engels en inglés, el 2 de setiembre de 1870.

Publicado por primera vez en Pall Malí Gazette, el 3 de setiembre de 1870.

C. Marx y F. Engels, Obras, t. XIII, p. II.

NOTAS SOBRE LA GUERRA-XVI La capitulación de Sedán59 decide la suerte del ejército activo francés. Decide al mismo tiempo la de Metz y.del ejército de Bazaine; ahora ni se puede hablar de la liberación de *este ejército; también tendrá que capitular, quizás en esta semana, por lo menos no más tarde de la próxima.

Queda todavía un gran campamento fortificado — París— , la última esperanza de Francia. Las fortificaciones; de París representan el conjunto más grande en su género jamás construidas, pero no han sido sometidas a prueba una sola vez, y por ello las opiniones acerca de su importancia no sólo divergen, sino que son totalmente opuestas. Analicemos los hechos reales, referentes a esta cuestión, y entonces podremos disponer de una base sólida para nuestras deducciones. Montalembert, oficial de caballería francés y al mismo tiempo notable ingeniero militar, y quizás un genio que no tenga otro que lo iguale, fue el primero en proponer y elaborar en la segunda mitad del siglo xvm que las fortalezas fuesen rodeadas de fuertes aislados, a una distancia tal, que éstos pudieran defender la fortaleza de los bombardeos. Hasta el, las fortificaciones externas —ciudadelas, lunetas, etc.— estaban en mayor o menor medida relacionadas con la muralla o la explanada de tierra de la fortaleza dada, encontrándose a una distancia de la misma apenas mayor que el pie del glacis. Propuso crear fuertes grandes y suficientemente poderosos, capaces de resistir por sí solos un sitio, que distaran de seiscientas hasta mil doscientas yardas y aun más, de las explanadas de tierra de la fortaleza de la ciudad. En Francia tuvieron durante muchos años una actitud despectiva hacia esa nueva teoría, en tanto que en Alemania, donde después de 1815 se fortificó la línea del Rin, encontró celosos adeptos.