El miserable comportamiento de París durante la guerra —después de esas espantosas derrotas, todavía se deja gobernar por los mamelucos de Luis Bonaparte y la aventurera española Eugenia— muestra en qué medida necesitan los franceses una lección trágica para recuperar su valentía.

Los estúpidos prusianos no ven que la guerra actual está llevando a un conflicto contra Alemania y Rusia de manera tan inevitable como

la guerra de 1868 condujo a la guerra entre Prusia y Francia. Ese es el mejor resultado que de esto espero para Alemania. El “prusianismo” típico nunca existió, mi poará existir, sin una alianza con Rusia y sin el sometimiento a la misma. Y en Rusia una segunda guerra de cesta clase hará las veces de partera de la inevitable revolución social.