.En un asunto tan importante —no se trata de Wilhelm sino de

directivas que marcan la línea de los obreros alemanes— no quise dar un paso sin consultarte.

Wilhelm deduce que está de acuerdo conmigo:

(1) del Mensaje de la Internacional, que desde luego ha traducido previamente a su mensaje personal;

(2) de la circunstancia de que yo aprobé la declaración _hecha, _Por pid era un acto de arrojo, 1 pero de esto no se deduce de ningún modo que esa situación subsiste todavía, y mucho menos que la actitud del proletariade alemán en una guerra que se ha convertido en nacional se exprese con la antipatía de Wilhelm por Prusia. Sería igual que si, después de haber protestado en el momento oportuno, contra la libe- ración “bonapartista” de Italia ahora pusiéramos objeciones a la relativa independencia que obtuvo Italia como consecuencia de esa guerra.

La codicia. por Alsacia y Lorena parece predominar en dos círculos, la camarilla prusiana y los patriotas cerveceros de Alemania del sur. Sería la mayor desgracia que podría sucederle a Europa y sobre todo a Alemania. Habrás visto que la mayor parte de los periódicos rusos están hablando ya de la necesidad de una intervención diplomática europea a fin de mantener el equilibrio en Europa.

Kugelmann confunde guerra defensiva con operaciones militares defensivas. Por consiguiente, si un tipo me ataca en la calle, yo sólo puedo parar su golpe, pero no puedo tirarlo al suelo, ¡porque entonces me convertiría en agresor! La falta de dialéctica aparece en cada una de las palabras que pronuncia esa gente...

Con el “toque de difuntos del Segundo Imperio”, que terminará como empezó, es decir, con una parodia, estuve «acertado con respecto a Bona- parte. ¿Se puede imaginar una parodia más perfecta que la campaña de Napoleón de 1814? Creo que nosotros dos somos los únicos que desde un principio comprendimos toda la mediocridad de Boustrapa *, que lo consideramos como un simple empresario y que nunca nos dejamos en: gañar por los éxitos momentáneos.

Esta carta se refiere a las divergencias fundamentales que surgieron entre los socialdemócratas alemanes respecto de su actitud ante la guerra franco-prusiana. El 24 de julio cl Comité del partido, con sede en Brunswick (Wolfenbüttel), lanzó un manifiesto llamando a los obreros alemanes a apoyar a Prusia mientras la guerra siguiera siendo una guerra defensiva de parte de Prusia. Esta actitud provocó una severa crítica de Liebknecht, quien consideraba a la guerra franco-prusiana como una guerra dinástica entre Bonaparte y Prusia y por consiguiente estaba en favor de la completa neutralidad del partido.

El comité pidió a Marx su consejo a raíz del conflicto surgido con Liebknecht, quien dirigía Volksstaat, cl órgano del partido. Junto con la carta trascrita Marx envió a Engels los documentos que había recibido del Comité.

* Napoleón III. (Ed.)

El Mensaje del Consejo (General de la Primera Internacional del 23 de julio de 1870, declara:

“Por parte de Alemania, la guerra es defensiva. Pero ¿quién llevó a Alemania al trance de tener que defenderse? ¿Quién le div a Luis Bonaparte la posibilidad de hacer la guerra a Alemania? ¡Prusia! Fue Bismarck quien conspiró con el mismísimo Luis Bona- parte para aplastar la oposición popular dentro de su país y anexar a Alemania a la dinastía Hohenzollern. Si la batalla de Sadowa hubiese sido perdida en lugar de ser ganada, los batallones france- ses hubieran invadido Alemania como aliados de Prusia.”

En oportunidad de votarse los créditos de guerra Bebel y Liebknecht hicieron en el Reichstag la siguiente declaración:

“La guerra actual es una guerra dinástica emprendida en ::.terés de la dinastía de Bonaparte, del mismo modo que la guerra de 1885 con respecto a la dinastía Hohenzollern. No podemos proveer los fondos que 1 reclama, el Reichstag .para la conducción de la guerra porque “este sería un voto de confianza al gobierno prusiano, que preparó la guerra actual con sus acciones de 1868. Nos es igualmen- te imposible rehusar el dinero reclariado, porque esto podría ser interpretado como una justificación de la viciosa y criminal política de Bonaparte. Como opositores por principio a la guerra, como social-republicanos y miembros de la Asociación Internacional de los Trabajadores, que combate a todos los opresores sin distinción de nacionalidad y lucha por unir.a todos los oprimidos en una her- mandad grande y estrecha, no podemos manifestarnos directa ni indirectamente en favor de la presente guerra y por ello nos abste- nemos de votar, expresando nuestra firme esperanza de que a la luz de los desastrosos sucesos actuales las naciones de Europa harán todos los sacrificios para ganar sus propios derechos de autodeter- minación y para abolir la actual dominación de la espada y de la clase como cause de todos los males del Estado y de la sociedad.”