Xxx (?) El individuo que estaba con Blind era el Prof. Goldstücker, nacionalliberal de toda la vida. La escena fue muy violenta. El estudiante Blind mintió hasta tal punto, que el Dr. Jacobi se puso de su parte (esto para los franceses presentes). Cuando los mozos se retiraban, dieron a entender que Oswald estaba «comprado» por Bonaparte, no literalmente, sino por insinuación. Esto provocó convulsiones al pobre Oswald.

Por eso vino a verme. Yo debía firmar, para apoyarlo. De lo contrario, su posición en Londres resultaría peligrosamente perjudicada.

Trajo consigo la alocución impresa (una simple prueba de imprenta). Para empezar, le repetí todo lo que le había dicho antes. Luego leí el mamotreto: flojo, ampuloso y, por cortesía hacia los franceses que actúan con él, ni siquiera se insinuaba el carácter defensivo de la guerra por parte de los alemanes (no digo Prusia).

Le propuse entonces que dejara toda la cosa, pues su efecto no podía ser «grande», toda vez que, como ya le había escrito antes, en respuesta a su primera carta, sólo la clase obrera constituye una fuerza de resistencia activa contra la estafa nacional.

Respondió: En primer lugar, cierto número de franceses ya habían firmado y Louis Blanc había declarado que quería adherirse (con lo que se constituía en no partícipe de la redacción de la alocución). Segundo: Si no lo publicaba ahora, Blind escribiría mañana en los periódicos alemanes diciendo que él [Oswald] había impedido la impresión de esta altamente patriótica y patrióticamente traidora alocución. Que era mejor imprimir la cosa. Esto último era correcto.

Debo decir que el muchacho me daba lástima.

Le di el siguiente ultimátum: Que yo me adheriría (como Louis Blanc, en realidad no suscribiría) bajo las 2 condiciones siguientes: 1) que se imprimiera como nota a mi nombre: «Estoy de acuerdo con la anterior alocución en la medida en que sus sentimientos generales coinciden con el manifiesto publicado por el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores». 2) que se insertara una frase que indicara, aunque fuera del modo más modesto y diplomático, el carácter defensivo de la guerra por parte de los alemanes. Aceptó.

Mañana a las 5 de la tarde nueva reunión en su casa, a la que iré.

Luego él: ¿No firmaría Engels con la misma reserva que yo? Dije que era una alocución londinense. Yo firmo condicionalmente sólo por cortesía hacia él y muy en contra de mi conciencia crítica. No veía en absoluto por qué, aparte de mí, también tú debías comprometerte, porque Oswald hubiera cometido el error de recurrir al ex estudiante Blind para este asunto. Ahí quedó la cosa.

Por lo demás, desde el domingo le había llamado la atención a Oswald por carta sobre otra maniobra de Blind. Leí, en efecto, en el *Rappel* un artículo de la corresponsalía (excepcionalmente racional) de Fráncfort, en el que el autor se mostraba, para ser francés, muy antichovinista. Sin embargo, observa contra los alemanes: la *Frankfurter Zeitung* ha impreso una correspondencia de Londres, según la cual «la República francesa en Londres ha invitado a todos los republicanos alemanes conocidos a una acción conjunta de protesta contra esta guerra napoleónica. Los republicanos alemanes se habrían negado porque la guerra es defensiva por parte de Prusia.»

Este es el panfleto del ex estudiante, que siempre escribe de, a, para y sobre K. Blind y sus hazañas.

La administración del *Pall Mall* me envió ayer un cheque de 2½ guineas por el primer artículo sobre la guerra (durante julio) con la observación de que a todos los corresponsales se les paga siempre a fin de mes.

La rama más joven de la familia Marx, formada por la feroz muchacha y el ilustre Williams, ha declarado que «deben apoderarse de estos primeros botines de guerra como corretaje que les es debido». Si presentas una protesta, dada la naturaleza enérgica de estos «neutrales», debe hacerse pronto.

Te adjunto un recorte del *Pall Mall* de ayer, en el que protesta contra el plagiarismo del *Times*.

Si la guerra dura cierto tiempo, pronto serás reconocido como la primera autoridad militar en Londres.

A pesar de todos los inconvenientes, el *Pall Mall* tiene dos o tres ventajas: 1) Es el único periódico respetable que hace cierta oposición a Rusia. Esto puede ser importante en el desarrollo de la guerra. 2) Como periódico para caballeros por excelencia, marca la pauta en todos los clubs, en particular en los militares. 3) Es el único periódico no venal de Londres.

A propósito. Cómprate el último *London Illustrated News* por el retrato del bribón de Brünnow. En su rostro encontrarás encarnada a la diplomacia rusa.

A propósito. Disraeli salió con la ridícula garantía de la Sajonia prusiana para Prusia en virtud de los tratados de Viena y basó en ella una alianza entre Inglaterra y Rusia. (Se olvidó oportunamente de que la independencia de Polonia era la condición de esta garantía por parte de Inglaterra.) Esto no fue más que un globo sonda. Pero es, en realidad, el verdadero plan también de Gladstone: la alianza anglo-rusa.

Aquí deben intervenir enérgicamente los miembros ingleses de la Internacional. Enviaré al Consejo una carta sobre esto para el próximo martes.

Los belgas han propuesto celebrar el Congreso el 5 de septiembre en Ámsterdam. Este es el plan del señor Bakunin. El Congreso estaría compuesto principalmente por sus títeres.

Yo he propuesto en contra: una apelación a todas las secciones sobre si no consideran que, en las actuales circunstancias en que los delegados franceses y alemanes quedarían excluidos del Congreso, se debería dar poder al Consejo General 1) para aplazar el Congreso; 2) para que el Consejo pueda convocar el Congreso en el momento que considere oportuno. Esto se aprobó. Cosa tanto más necesaria cuanto que vemos por el ataque abierto contra nosotros en el último número de la *Solidarité* (bajo el pretexto de nuestra decisión en el asunto Schweitzer) que Bakunin ya tiene listas sus medidas de precaución para el Congreso de Ámsterdam. Nos habría derrotado en el último Congreso de Basilea de no ser por el elemento alemán en Suiza.

Lopatin ha dejado Brighton, donde casi se moría de aburrimiento, por Londres. Es el único ruso «sólido» que he conocido hasta ahora, y pronto le haré salir de los huesos el prejuicio nacional. Por él supe también que Bakunin difunde el rumor de que soy un agente de Bismarck. ¡*Mirabile dictu*! Y, es realmente cómico, esa misma noche (el martes pasado, ayer) me comunicó Serraillier que Châtelain, miembro de la sección francesa y amigo especial de Pyat, había informado incluso a la sección francesa en sesión plenaria de cuánto me había pagado Bismarck: a saber, 250.000 francos. ¡Esto es, al menos, si uno tiene en mente la idea francesa del franco y considera, por otra parte, la tacañería prusiana, una estimación decente!

Salud
T
KM