1, Maitland Park Road, Haverstock Hill, N.W.

Estimado señor:

Ante todo, debo pedirle disculpas por la tardanza de mi respuesta. Su carta llegó el jueves pasado a las seis de la tarde; pero yo acababa justamente de salir de Londres para hacer una excursión al campo. Sin embargo, no habría podido participar en una alocución pública, porque el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores, del cual soy miembro, ya me había encargado la redacción de una alocución semejante. El texto estaba ya redactado y se hallaba ya a discusión, y fue aprobado por unanimidad el martes pasado. Debía aparecer hoy en el Times, pero probablemente ha sido suprimida a causa de un ataque contra Rusia. Sin embargo, hay perspectivas de que aparezca en la Pall Mall. En París reina ahora el estado de sitio. En todos los demás países continentales occidentales y en los Estados Unidos tenemos órganos. En caso de que la alocución se imprima aquí, encontrará usted que la concepción política (y esto es de lo que se trata por el momento) coincide con la de usted, por mucho que nuestras opiniones sociales puedan divergir. En todo caso, estoy convencido de que una verdadera fuerza de resistencia contra el retorno de los antagonismos nacionales y contra toda la diplomacia actual existe sólo en la clase obrera. Por lo demás, estoy gustosamente dispuesto a seguir conversando sobre este importante tema. Tenga la bondad de escribirme entretanto si y cuándo desea honrarme con una visita, o cuándo puedo yo encontrarle a usted en casa.

Con la mayor consideración y respeto,
Karl Marx