Mánchester, 6 de julio de 1870.

Querido Mohr:

Tus instrucciones acerca de Dupont son tan imprecisas que no puedo hacer absolutamente nada. Debo alquilarle una *cottage* —pero ¿amueblada o sin amueblar? Sobre esto no dices nada en absoluto, y sin embargo es el asunto principal. Además, una criada de confianza es condenadamente difícil de conseguir también con prisas, y en tercer lugar, Lizzie no puede salir de casa a causa de su rodilla, que, como consecuencia de su inquietud e impaciencia, no mejora tan deprisa como debiera. En estas circunstancias, el plan de Dupont de venir de inmediato con un niño me parece completamente impracticable. Yo casi creería que un cuñado o Serraillier podrían alojar también al tercer niño durante 8–14 días, y en ese caso lo mejor sería que él viniera de inmediato solo, en cuyo caso yo podría salir enseguida con él a dar una vuelta y buscar una casa, mientras que ahora ya estamos haciendo averiguaciones por una criada. Puesto que él tendrá que ir a buscar a los niños o hacer que alguien los traiga, da igual si luego son 2 o 3. Si esto se aprueba, escríbeme a vuelta de correo, para que yo pueda buscarle alojamiento cerca de su taller, hospedaje por una semana con comida si él lo desea —supongo que querrá sólo un dormitorio sin el gasto de una sala de estar— y cuándo viene. Así pues, espero respuesta inmediata sobre esto para saber qué he de hacer.

Pero, como he dicho, traer al niño de inmediato sería la mayor estupidez, le costará mucho más dinero y le estorbará en todas partes los primeros días. Pues ¿de dónde va a salir, así de repente, la criada si no quiere tomar a la primera que se presente?

En cuanto a Karlsbad, sigo siendo, como he dicho, partidario de que vayas este verano. Puedo poner a tu disposición £40 para el viaje. La cura es para ti absolutamente necesaria, incluso si no escapas del todo a Kugelmann y su calor sofocante. C. Roesgen también estuvo allí; lo vi ayer; dice que no es caro, sobre todo porque durante la cura «no hay ocasión alguna de gastar dinero»; la cura le ha sentado muy bien para su hígado (que está completamente sano en comparación con el tuyo); tiene un aspecto algo más delgado pero mucho más sano. Así que anímate; aparte de K., seguro que encontrarás también a otros interesantes enfermos del hígado, y cuando vuelvas, ve vía Hamburgo y apriétale las clavijas a Meißner. Así que, decídete de una vez, y salta con los ojos cerrados al hervidero de Karlsbad y a la no menos cálida admiración de K.

N. B. Por posibles dificultades con el pasaporte en la frontera austriaca, quizá sería ciertamente bueno que viajaras en compañía de tu médico de cabecera.

Las historias de Lopatin sobre los demás asuntos rusos son muy interesantes y especialmente útiles de saber. Que Necháiev se disuelva en un vulgar Lumpacius es de lo más deseable.

Jennychen no necesita mencionarme como autor de la nota, pues K. conoce muy bien mi letra; ella puede sin embargo obrar como quiera en esto, y en lo que respecta a hacer cambios, haz lo que quieras. Ante las cerezas judías que ella nos promete, ciertamente no habrá escapatoria posible.

A propósito de Dupont. Lizzie tiene a la vista una persona completamente adecuada para él, si es que conseguimos atraparla; me temo que no podremos tener noticias de ello antes del domingo o el lunes. Es su prima Ann Kane, una persona no joven, no guapa, pero sumamente honesta. Tussy la conoce; pero difícilmente averiguaremos antes del viernes dónde se encuentra en este momento, y por lo tanto probablemente no podremos verla hasta finales de esta semana o principios de la siguiente.

Las antiguas leyes galesas las he encontrado y revisado aquí en la edición oficial de la Record Commission. Todavía contienen cosas muy curiosas. Si el hombre en la noche de bodas descubre que su novia no es virgen y se queda acostado con ella hasta la mañana, no le corresponde nada de los bienes de ella; pero si, después de haberla encontrado desflorada, se levanta ante los padrinos, con el pene erecto, y les atestigua que la ha encontrado desflorada y no ha yacido con ella hasta la mañana siguiente, ella no recibirá nada de él al día siguiente. Si aparecen los pechos, los cabellos y las menstruaciones, entonces la ley declara que nadie puede saber con certeza si es virgen o no, por lo tanto ella debe presentar 7 compurgadores, entre ellos sus padres y hermanos. Si no quiere o no puede, que le corten la falda a la altura de la cadera, y que le pongan en la mano un novillo de un año, con el rabo untado de sebo, y si puede agarrarlo por el rabo, que lo tome en lugar de su parte de los bienes parafernales, y si no puede agarrarlo, que se quede sin nada.

Ahora tenemos «To be let» en la ventana. ¿Vosotros aún no habéis encontrado nada? ¿Qué hay del catálogo de la London Library? El asunto es muy importante para mí, para saber lo que puedo dejar sin leer aquí.

Muchos saludos a todos vosotros
Tuyo
F. E.