Manchester, 19 de mayo de 70

Querido Mohr:

Así que el lunes. Si hubieras venido ayer, bien podrías haber traído contigo a Jennychen; habría podido dormir estos pocos días hasta el domingo con Tussy, y ella también tiene que ver Manchester una vez antes de que lo dejemos. Este Bonaparte es un asno verdaderamente incorregible. La bestia no tiene noción alguna de un movimiento histórico; toda la historia es para él un revoltijo de casualidades sin conexión, en el que desempeñan el papel decisivo las pequeñas artimañas del viejo farsante, ¡y qué artimañas! Para cada emergency, siempre una y la misma receta. Que se esté reorganizando de nuevo su banda del 10 de diciembre es [...] siempre donde en 1850 ge[...] [me]dios aplicar. Pero [...] el viejo Heinzen es realmente regocijante. Veinte años y más la misma cantinela, pero literalmente; a uno le conmueve de veras. Basta con decir: comunista, y Heinzen salta como una rana con tétanos por estricnina cuando se toca la mesa sobre la que está. La mano de la vieja Hatzfeldt es aquí inconfundible, y la cosa seguramente hecha en América, ya que en Alemania nadie conoce el tono Heinzen, es decir, el tono que hay que silbar para hacer bailar al viejo Heinzen. Los mitos del intento revolucionario de Lassalle, que naufragaron contra nosotros en Colonia, son demasiado estúpidos. El comportamiento de los obreros franceses es famoso. La gente está de nuevo ahora en la action, y ése es su elemento, ahí son maestros.

Saludos cordiales
Tuyo, F. E.]