16 de mayo de 1870.

Querido Fred:

Te adjunto un escrito muy gracioso de Wilhelm. ¡Este loco empieza a ponerse terrible! En la última carta le había escrito que Borkheim estaba muy enfermo, que el doctor le había prohibido, incluso por largo tiempo después de su restablecimiento, dedicarse a escribir, por lo que era necesario suspender la continuación del parloteo de Bakunin, que nunca debió haberse admitido, etc., etc. ¿Y qué hace ese animal? ¡En el número del Volksstaat que ha llegado hoy imprime un artículo personal difamatorio del vagabundo Necháiev contra Borkheim! En verdad temo que esto agite a B. de un modo peligroso para él. Anteayer me escribió deseando verme. No pude atenderle a causa de mi asqueroso resfriado y tos. Pero mi mujer fue ayer por allí. ¿Estaba aún muy débil? Está aún muy débil, ¡y el doctor le ha prohibido toda agitación, muy especialmente! ¡La recepción del Volksstaat de hoy habrá provocado una bella escena! En el acto le he escrito a la cándida bestia de W. y le he lavado bien la cabeza. Al mismo tiempo le he hecho notar que sus desahogos sobre ti son «demasiado pueriles» para contestarlos. Pero que puede estar seguro de que a ti sus «opiniones privadas sobre Hegel o lo que sea» (de Wilhelm) te traen absolutamente sin cuidado, como asimismo la circunstancia de «qué» y «cuántas clases de estudios» él (W.) «desprecia un poquitín». La afirmación del sujeto ése de que «desde hace 22 años lleva una vida sin descanso que excluye todo ocio» es deliciosa. Sabemos que alrededor de 15 de esos 22 años los ha pasado sin hacer nada. Te envío el Echo, que debes guardar, a causa de la desautorización de la French Branch, publicada también en La Marseillaise, L’Internationale (Bruselas) y nuestros demás órganos. Las circunstancias eran al fin tan favorables para darnos la ocasión de propinar la patada oficial a la canalla. ¡Maguncia! ¡sea! Que Bracke haga imprimir fragmentos de tu carta privada a él en el Volksstaat es un poco indiscreto. Pero la intención es buena, y creo incluso que esta operación fue políticamente acertada. Con ello, evidentemente, querían propinarle una patada a Schweitzer. Sobre la piojosa Comisión legislativa irlandesa sale ya de todo en el Irishman. Procuraré averiguar lo necesario al respecto. Si mi estado no cambia pronto, de modo que no siga estorbándome el trabajo, quizá vaya a Manchester por 8 a 14 días. Porque si nada sirve, tal vez sirva un cambio de aires.  
Tuyo,  
K. M.