General Council of the International Working Men's Association, 256, High Holborn, Londres, W.C., 10 de mayo de 1870.

Querido Fred:

Ayer recibí el adjunto papelucho de Wilhelm. Un incorregible patán del sur de Alemania. Ves en seguida, para empezar, que ese animal no ha escrito nunca a Meissner, y del mismo modo ha despachado todos mis encargos. ¡Precisamente por eso debo ahora escribirle yo «con regularidad», y tú tienes que venir a «Stuttgart», exactamente igual que cuando quería proponerte como miembro para el Reichstag de la Alemania del Norte! Le había escrito que, si sobre Hegel no sabía repetir más que la vieja bazofia de Rotteck-Welcker, preferiría que se callara la boca. A eso lo llama él «romper con Hegel de un modo algo más desenvuelto por encima de la rodilla, etc.», y, cuando escribe estupideces como introducción a los artículos de Engels, dice: «¡Engels ya puede (!) decir cosas más detalladas (!!)». El tipo es realmente demasiado estúpido.

En la circular que le ha llegado por un camino tan «romántico», se dice que el Consejo General se reserva el derecho de hablar «públicamente» sobre Schweitzer, etc., tan pronto como lo considere oportuno. ¡Esto lo transforma Wilhelm en que nosotros «queremos declararnos públicamente»… a favor de Wilhelm!

En cuanto al próximo Congreso, ¿qué te parece la propuesta de Bebel de Maguncia o Mannheim? Más bien Maguncia. La cosa sería buena en la medida en que en Alemania el señor Bakunin y Cía. serían totalmente impotentes.

¡El descarado Wilhelm, que apenas ha considerado digno de una nota en su periodicucho mi «Bonaparte», me pide permiso para reimprimir mis artículos sobre la revolución francesa!

Por la «Marseillaise» del último domingo verás que la «Opinion Nationale», el periódico de Plon-Plon, ha descubierto que el original francés de nuestra declaración, escrito por mí, ¡ha sido necesariamente escrito en París! Por lo demás, me alegra que ese periódico abandone por fin su protección, que hasta ahora nos venía regalando y que nos resultaba muy repugnante.

La vieja historia de las mujeres irlandesas es todavía floja comparada con lo que los celtas de Gales han rendido en ese terreno. Aquello fue enteramente (hasta los siglos XI y XII) la fantasía de Fourier puesta en práctica.

Kugelmann me ha enviado por mi cumpleaños dos trozos de tapiz procedentes del gabinete de trabajo de Leibniz, lo que me ha divertido mucho. Es decir, la casa de L. fue derribada el pasado invierno y los estúpidos hannoverianos —que en Londres habrían podido hacer un negocio con las reliquias— lo tiraron todo. Estas dos piezas de tapiz representan cada una algo mitológico: una, a Neptuno en su carro, etc., y la otra, a Venus, Amor, etc., todo ello en el mal gusto de Luis XIV. En cambio, se confirma la bondad (solidez) de la manufactura de entonces, comparada con la de ahora. He colgado ambas cosas en mi gabinete de trabajo. Ya conoces mi admiración por L.

Todavía me encuentro tan atacado por el catarro nasal contraído en la última visita a casa de Borkheim, que mis hijas me han prohibido ir esta noche al Consejo General y me amenazan, para el caso de desobediencia, con enviar a Fred Engels una denuncia salvaje de mi conducta. Mi presencia allí es ahora realmente muy necesaria. Enfin, nous verrons!

A propósito. Hace poco adquirí la edición de Swift en 14 volúmenes (de 1760) por 4½ chelines. Así que, en cuanto necesites echar un vistazo a los escritos de Swift sobre lo irlandés, te mandaré lo correspondiente.

¿No sería ya hora de que buscáramos aquí alojamiento para ti y de que dieses instrucciones al respecto?

Salud.
Tuyo, K.M.

Las elecciones en Francia —en la medida en que tienen algún sentido— han resultado estupendamente. Gran y siempre repetida estupidez de los republicanos el tratar de inducir a los pobres diablos de soldados a votar no. ¿À quoi bon? Para que el gobierno repita la vieja broma, conozca a los elementos turbios y pueda extirparlos. ¡Qué pronto los 4.000 soldados de París que han votado no habrán desaparecido, unos a Argel, otros a guarniciones de castigo de provincias lejanas!