Querido Mohr,

Con la farsa de la conspiración me parece que el señor Pietri ha rebasado con mucho el objetivo. Estas viejas bufonadas ya no se las creen ni los policías entre sí. Es demasiado hermoso. Este piojoso Bonaparte tiene un remedio fijo para cada enfermedad; en un plebiscito hay que administrar al populus una dosis de atentado, así como un curandero comienza toda gran cura con un fuerte laxante. Tengo curiosidad por el resultado de la cura; hasta ahora solo conozco la votación de París, que fue demasiado buena para que toda la falsificación de los funcionarios pudiese desvirtuarla por completo. En el Daily News & Observer se anunciaba directamente que la policía inglesa había proporcionado y telegrafiado lo necesario a la francesa. Desde el pánico feniano, la policía inglesa ha dejado caer la capa completamente y es más vil que ninguna otra. N. B. toma ya papel más delgado para los sobres; estos sobres gruesos quiero abrirlos y cerrarlos sin que quede huella. Las hazañas de la policía inglesa en relación con la Internacional y Flourens deberíais publicarlas en Francia y Alemania. 10.000 ejemplares = 40 libras, es condenadamente barato; yo habría creído que el Standard se vendía más caro. Este modo de soborno es ya usual aquí desde hace tiempo. Flerowski no parece haber sido confiscado, al menos hay ejemplares en Leipzig. Mi burro de librero no había pedido el texto ruso, sino una inexistente traducción inglesa. De ahí que no haya llegado. El Колоколъ, bajo Bakunin, será aún más hermoso de lo que fue bajo Herzen.

Con Monsieur Wilhelm ya no hay quien aguante. Habrás visto cómo, «por ausencia del cajista» (quien, por tanto, es el verdadero redactor), la Guerra de los Campesinos se imprime en una confusión que Grandperret no podría hacer mejor, y, encima, ese animal se atreve a añadirme glosas marginales sin indicación alguna del autor, que son puro disparate, y que, por tanto, todo el mundo tiene que atribuirme a mí. Ya se lo he prohibido una vez y se hizo el ofendido, pero ahora los disparates son tan densos que ya no se puede seguir. El tipo glosa, a propósito de Hegel: para el gran público, conocido como descubridor (!) y glorificador (!!) de la idea real prusiana del Estado (!!!). Le he servido ahora como se merece y le he enviado para su impresión una declaración lo más suave posible dadas las circunstancias. Este animal, que durante años ha estado dando vueltas sin remedio a la ridícula oposición entre derecho y poder, como un soldado de infantería al que han montado sobre un caballo con vértigo y encerrado en el picadero – este ignorante tiene la desvergüenza de querer despachar a un tipo como Hegel con la palabra: «prusiano», y hacerle creer al público que yo he dicho tal cosa. Estoy harto de este asunto ya. Si W. no imprime mi declaración, me dirigiré a sus superiores, el «Comité», y si éstos también hacen maniobras, prohibiré la continuación de la impresión. Prefiero que no se imprima nada a que Wilhelm me proclame así un burro.

Borkheim está de vuelta en Londres. El hombre, por cierto, se muestra muy bondadoso al querer hallar divertido el Lever. El Boquillon es muy bonito; las otras cosas todavía no las he leído. Sobre Schapper no puedo decirte nada que tú no sepas ya o que sepas mucho mejor por Pfänder. La Kölnische Zeitung se deja hacer creer que el fondo del Océano Atlántico está cubierto de protoplasma, «un limo que se mueve y se nutre a sí mismo». Owen ha encontrado en el London Clay el cráneo de un pájaro gigantesco semejante al gran pájaro áptero de Nueva Zelanda.

Lo mejor de la antigua ley irlandesa es el derecho de familia. Debió de ser una época licenciosa. La poligamia existe, al menos tolerada, y las concubinas están divididas en 6-7 clases, entre ellas una, las imris, «whom he (the man) has with the consent of her husband». Muy ingenua es también la disposición sobre la administración de bienes. Si ambos poseen lo mismo, marido y (primera o principal) mujer, disponen conjuntamente. Si el marido lo tiene todo y la mujer nada, dispone el marido. Si la mujer lo tiene todo y el marido nada, entonces «la mujer ocupa el lugar del marido y el marido el de la mujer». Pero siempre más civilizada que las modernas leyes inglesas. También están reguladas las relaciones jurídicas de los hommes entretenus.

Saludos cordiales,
tu F. E.

No me hables de canas. A mí me salen en la barba bastante espesas, pero la correspondiente dignitas aún no quiere llegar.