Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores, 256, High Holborn, Londres, W.C. 7 de mayo de 1870.

Dear Fred,

Esta semana han ocurrido aquí toda clase de cosas interesantes. Pero el correo inglés está en este momento demasiado inquisitivo y no siento en mí vocación alguna de suministrarle indirectamente noticias. Así que de ello hablaremos más tarde de palabra. La *Marseillaise* no ha llegado hoy. Posiblemente ha sido confiscada. El miércoles pasado le telegrafiamos que recibiría el jueves la resolución del Consejo General en el original francés, para que no la tradujera del inglés xx (?). Este telegrama, naturalmente, llegó de inmediato a ojos de la policía parisina, y quizá Pietri no deseaba nuestra proclama un día antes del plebiscito.

Los absurdos telegramas de Reuter-Havas nos han brindado por fin la ocasión, largo tiempo deseada, de declarar públicamente en los periódicos de París que la llamada Sección francesa de Londres no pertenece a la Internacional. El *Standard* publicó ayer y anteayer dos artículos inmundos contra la Internacional, dictados directamente desde la embajada francesa, lo mismo que los artículos del periódico francés de Londres *L’International*. Todos los periódicos ingleses de Londres han recibido instrucciones de Bruce —y naturalmente las acatan, como perros de casta que son— de no dejar caer ni una palabra en sus columnas acerca de los pasos que la policía inglesa, en relación con Flourens y el Consejo General internacional (se hace un hodge podge de ambos), ha dado en total silencio durante la última semana. Diez mil copias de los susodichos artículos del *Standard* han sido enviadas a Francia. ¿También es ésta una forma de pago, o es que la Société du 10 Décembre ha aprendido de repente inglés?

El martes pasado corrió por Londres el rumor de que seríamos detenidos en nuestro local de sesiones. Por eso, excepcionalmente, se presentaron también reporteros de prensa ávidos de noticias. En Inglaterra, estos tipos, en el momento de un panic, olvidan inmediatamente sus propias leyes y se dejan arrastrar por una prensa en parte ignorante y en parte mentirosa a conciencia. Supongamos, por complacer a la policía, que todo lo que cuentan Grandperret, Reuter y el *Journal Officiel* fuera un evangelio. Aun así, el gobierno inglés no podría hacer nada, salvo, a lo sumo, ponerse en ridículo. De la extradición de Flourens —el *Gaulois* dice que ha sido solicitada— no puede hablarse d’abord en absoluto. Sólo existe un tratado de extradición entre Francia y el Reino Unido, el de 1843. En 1865, el gobierno francés declaró que lo denunciaría al cabo de 6 meses, porque en la práctica era inaplicable debido a las English laws of evidence. En 1866 se modificaron, por tanto, algunas formalidades relativas a la evidence, sin cambio alguno en el contenido del tratado. En el mismo se especifican con mucha precisión los crímenes que dan lugar a extradición, y entre otros, el asesinato (parricidio, infanticidio y envenenamiento) y el atentado de asesinato, notabene, atentado en el sentido qu’il y avait un commencement d’exécution “the direct consequence of which would probably be the death of the individual whose life was attacked”. Según este tratado-ley, Beaury, por ejemplo, si se hubiera refugiado en Inglaterra, no podría ser extraditado, y mucho menos Flourens.

La única cuestión es si un foreigner puede ser condenado aquí por un tribunal inglés por complicity in a conspiracy to commit the crime of murder abroad. Hasta 1828, nadie —inglés o foreigner— podía ser perseguido aquí por murder committed out of the U. K. Los duelistas ingleses se aprovechaban de ello. Según la Section 7 of 9 Geo. IV se dispone “that if any of H. M’s. ‘Subjects’ should be charged with murder or with any accessory to murder committed on land out of the U. K. he should be triable for such offences in the U. K.” La ley se hizo en realidad para los duelistas ingleses y se refiere, por tanto, únicamente a “H. M’s Subjects”. En 1858, en el trial del Dr. Bernard, éste alegó por ello “that the Court had no jurisdiction”. El servil court reservó este punto sin decidir sobre él y dispuso que, en primer lugar, se registrara a Plea of Not Guilty. Su acquittal impidió cualquier decisión ulterior sobre este legal point. Inmediatamente después del Orsini plot de 1858, Palmerston presentó a la Cámara de los Comunes una conspiracy bill, “with the object of making conspiracy to commit murder either within the U. K. or within the territory of any Foreign State a felony”. Esta bill se justificó con que 1) “conspiracy was only a misdemeanour” y que, según el derecho inglés, una conspiracy to commit murder no era ni más ni menos que a conspiracy to blacken a man’s character. 2) y esto fue demostrado muy a fondo por el Attorney General —Sir R. Bethell—: “that the 9. Geo. IV Sect. 7 only applied to national born British subjects, and that Foreigners resident in this U. Kingd. could conspire to commit murder abroad with impunity”. La conspiracy bill fracasó, como es sabido, y con ella cayó Lord Palmerston for the time being. Todo el alboroto de la prensa inglesa y francesa es, pues, puro disparate. En el peor de los casos, Flourens podría ser procesado por un misdemeanour, para obtener por fin una decisión judicial definitiva sobre el acta 9 Geo. IV Sect. 7 y, seguramente, fracasar estrepitosamente y verse obligado a presentar una conspiracy bill. Gladstone se guardará muy bien de intentar lo que Palmerston no logró.

Si este plot —para el assassination de Badinguet— no es un mero invento policial, es en todo caso la mayor estupidez humanamente posible. Afortunadamente, el Imperio mismo ya no puede salvarse ni por la estupidez de sus enemigos.

El agente de Bakunin, Robin, ahora en París y miembro de la Federación parisiense (Internacional), ha presentado inmediatamente en ésta la moción de reconocer al nuevo Conseil Romand como el auténtico y de anunciar aquí en la *Marseillaise* que sólo sus partidarios son los verdaderos members de la Internacional. Pero nosotros habíamos advertido a nuestra gente en París. Robin, por tanto, fracasó estrepitosamente con su moción. Se acordó que la Federación parisiense no tenía autorité alguna para inmiscuirse, que el asunto correspondía al Consejo General de Londres. La cosa es, empero, característica del modus operandi del Gospodin Bakunin.

El complot parisino pone fin, con espanto, al plan ya muy maduro de celebrar el Congreso en París y, de paso, trasladar allí el Consejo General. He recibido de Bakunin los 5 primeros números del *Kolokol*, con el suplemento francés. El programa ruso, ya de entrada, es muy característico. Este periódico no será en modo alguno la expresión de un partido exclusivo (выраженiе какой-либо исключительной партiи), sino de todas las gentes honradas (честныхъ людей) que quieren la “liberación de Rusia” y están “descontentas con el estado actual de cosas”. ¡Nada de montar en principios, ante todo práctico! Nosotros, por nuestra parte, la Europa occidental y los Estados Unidos, debemos limitarnos, en cambio, exclusivamente a la propaganda de la teoría del señor Bakunin (es decir, de la ausencia de toda teoría), y de una manera como si ya hubieran sido abolidas todas las naciones. Por consiguiente, nos prohíbe también toda injerencia, sea en política interior, sea en política exterior. ¡Vaya un zorro astuto!

Con Borkheim las cosas marchan despacio, pero hay mejoría. El jueves pasado volví a visitarlo (en esa excursión me pesqué un resfriado espantoso que casi me vuelve loco). Estaba encantado con tu carta. Por su “adjunto” verás su necesidad de hacer el ridículo. La distinción con que él —un Kladderadatsch nato— juzga a Lever —se dignaba reír de vez en cuando, excusándolo con su enfermedad— y la ingenuidad con que cree que se le pueden procurar como zarzamoras Harry Lorrequers por docenas! Después de esto le envié el *Peter Simple*, que en efecto encuentra “mucho mejor”.

Schapper fue enterrado el pasado miércoles. Lo que tengas en la cabeza de notas biográficas sobre él, escríbemelo. Hay que hacer una breve necrología.

Compliments to Mrs Lizzy, Moore, Jollymeyer.  
El Moro. (La barba se vuelve cada día más blanca.)

Adjuntos recibirás 2 números de la *Égalité* y varios pamphlets plebiscitarios: *Aux Electeurs*, por Alceste (escrito con finura); *Le Plébiscite Impér.* por Rogeard (detestable); *Le Plébiscite de Boquillon* por A. Humbert (uno de los redactores de la *Marseillaise*, burlesco famoso) (al estilo de la música de Offenbach).