Manchester, 1, 2 y 3 de abril de 1870

Querido Mohr:

Muchas gracias por los Parlamentaires. Algunos se anticiparon a mis deseos, otros me resultaban nuevos y muy oportunos. Te envío algunos periódicos para que tengas ocasión de admirar la conducta, sobre toda medida canallesca, de los nacional-liberales en el debate sobre delitos políticos (Código Penal). Esto supera todo. Los perros cobardes creen que, con la abolición de la pena de muerte para los delitos comunes — y encima sólo sobre el papel —, han realizado semejante hazaña que ahora pueden encerrar tranquilamente a los delincuentes políticos en presidio y tratarlos como a presos comunes. Para los delitos políticos, en cambio, merced al estado de sitio, han de subsistir la pólvora y el plomo.

Adjunto, una carta divertida de Wilhelm que te ruego me devuelvas para contestarla. Ya ves que el hombre hace como si yo lo copiara. Todavía no ha consolidado su periodicucho de Leipzig y ya quiere fundar un diario en Berlín. A ese tipo se le antoja siempre que el cielo está lleno de violines, pero no tienen cuerdas y la caja de resonancia está rota.

He terminado por fin con el Wakefield — de 1.600 a 1.700 páginas en cuarto —, tras varias interrupciones. El libro está escrito de manera espantosa y aún más espantosamente impreso — casi todas las cifras y los datos, equivocados — pero en lo que se refiere al material, insuperable en mi práctica. Jamás he visto algo tan completo sobre un país. Por lo demás, el tipo tiene buen ojo y es bastante honrado.

Es precioso el miedo de los ingleses entre 1808 y 1812 por causa de Irlanda. Despachos enviados a la India fueron interceptados por los franceses y publicados, en los cuales lord W. Bentinck declaraba a Irlanda perdida para Inglaterra.

Dan las ocho; tengo que darme prisa para que la carta llegue al correo. Los mejores saludos. Tuyo,

F. E.