26 de marzo de 1870. Querido Fred:
Adjunto te devuelvo las cartas del “falso” Moll.
De Menke no he vuelto a saber nada.
Cuando les escribas a esos mozos, diles también:
1) que Lessner les ha escrito repetidamente que el Consejo Central no puede hacer nada en este asunto;
2) que bien pueden calcular por sí mismos con los cinco dedos que su sociedad cooperativa no ofrece el menor interés para los ingleses, y
3) que el Consejo Central se ve asediado por peticiones de dinero desde todos los rincones de Europa, sin recibir contribución monetaria alguna de ningún punto del continente.
No entiendo las líneas que me enviaste esta mañana. Seguramente se debe a que mi cabeza, a consecuencia de achaques corporales, no anda de lo más lúcido.
Mucho me complacería que mañana por la tarde (en el caso, claro está, de que el domingo salga correo, lo que aquí no sucede) aún pudieras enviarme 5 £ a cuenta del próximo trimestre. Pues mi mujer, i. e. en el momento de exhausta caja, me avisa demasiado tarde de que el lunes a las 2 hay que pagar la factura del gas.
Creo que en Manchester he dejado el número del Queen’s Messenger que trae la biografía de Clanricarde. Ya que ese animalucho se está poniendo muy gallito con motivo del bill irlandés de coerción, sería el momento de que J. Williams diera a los franceses una contrapartida de Pierre Bonaparte.
¿Has visto alguna vez semejante tiempo cochino como el de este invierno y otoño? No es de extrañar que uno no logre levantar cabeza.
Salut. D. KM.