Querido Moro:

Si Imandt hubiera acudido de inmediato, igual que el cónsul de la Alemania del Norte, a un solicitor, con toda probabilidad habría oído que una deuda contraída en el extranjero no es exigible judicialmente en Escocia — ¿o es que Escocia iba a ser una excepción respecto de todos los demás países? El Code civil dice, sobre la prescripción, en el art. 2262: todas las acciones prescriben en 30 años; art. 2265: quien de buena fe adquiere una cosa, prescribe en 10 o, respectivamente, en 20 años; art. 2271: la acción de los maestros y profesores de ciencias y artes por las lecciones que imparten por meses prescribe en 6 meses. Como este último artículo no viene al caso, la demanda está, evidentemente, interpuesta tan solo para interrumpir la prescripción en la Prusia renana, o en su caso, para probar si Imandt se deja intimidar y, por miedo a verse comprometido, paga. Cabe la posibilidad de que sus recibos estén extendidos bajo palabra de honor, y en ese caso ciertamente podría quedar muy mal parado en su posición. Una citación judicial interrumpe, según el art. 2244, la prescripción. Las revelaciones de Katkov sobre Bakunin no valen gran cosa. No se dice a quién habrían de estar dirigidas las cartas de arrepentimiento. El sableo es un medio de vida ruso demasiado corriente para que un ruso le eche en cara algo semejante a otro. Y que B. haya empleado los 6.000 rublos que le sablearon para la fuga y no para pagar al otkupshchik, es sencillamente ridículo. Y el hecho de que un desterrado a Siberia se dirija una vez, pese a no sentir ninguna simpatía por él, a Katkov, tampoco da mucho de sí. A B. le irritará, pero no veo que Gaudissart vaya a sacar mucho capital de ello. Por lo que respecta a su intención sobre Flerovski, puedes decir a G.: 1) que si un editor inglés tiene ganas de entrar en ello, ya se buscará un traductor que traduzca at the market rate, la cual es esencialmente diferente de lo que G. llama «pagar bien», y que acabará el trabajo en 2 o 3 meses sin necesitar un año entero. Que G. no vaya a creerse que es el único ser humano que sabe ruso. Para volver sobre los otros puntos, siempre hay tiempo cuando haya encontrado realmente un editor. Por lo demás, no viene nada mal que G. emprenda reconocimientos entre los publishers londinenses. Si encontrase a alguien, cosa que difícilmente creo, esa conexión podría aprovecharse más adelante. El prólogo puedes despacharlo muy bien diciendo que sería arrogante por tu parte querer introducir un libro extranjero en la literatura inglesa antes de estar tú mismo introducido en ella por una edición inglesa de tu propio libro. A propósito, ¿por qué no encargas a Eccarius que se ocupe de las porquerías carcelarias en el «Volksstaat»? Sybel ha mencionado ciertamente que la segunda partición de Polonia se llevó a cabo a espaldas de Austria, pero también vuelve a intentar demostrar que Prusia fue autorizada a ello por alguna traición austriaca previa. Todo su razonamiento es este: si P. se alía con R. contra A., está en regla; pero si A. intenta aliarse con R. contra P., eso es traición. Los pangermanistas y austriacos, Arneth, Vivenot y consortes, afirman ahora, a su vez, lo contrario; de modo que las dos escuelas de falseadores de la historia se comportan ahora frente a Rusia con la misma estupidez con que lo hacían entonces las dos potencias alemanas. Las puñeteras leyes irlandesas sigo sin tenerlas. He descubierto a Giraldus Cambrensis; en Bohn lo hay traducido por 5 chelines. Ahora mismo me estoy metiendo con el Wakefield, que tiene muchas cosas muy buenas sobre clima, suelo, etc., con todo tipo de revoltijo entremedias. El tipo se las da de muy erudito y cita basura alemana, holandesa, danesa y demás con fruición. Hacía tiempo que no me reía tanto como ayer, cuando leí en el «Volksstaat» la carta de Moses desde París sobre Flourens y las demás «fuerzas» nuevas que sustituyen y desplazan a los viejos Blanqui y cía. Esta vieja vaca sigue siendo la misma de siempre. Guillermo, ídem: sus noticias más recientes, a 19 de febr., son: Hanover, 13 de en.; Lörrach, 23 de en.; Múnich, 25 de en.; Ernstthal, ¡17 de en.! Por lo demás, en Francia las cosas van deprisa. Jules Favre no pudo hacer nada mejor que declararse tan violentamente contra toda violencia y en favor del progreso, aunque sea limitado pero pacífico. Mi traslado a Londres el próximo verano tardío es ya cosa decidida. Lizzie me ha declarado que cuanto antes mejor quiere irse de Mánchester; ha tenido algunas rencillas con sus parientes y está harta de todo este trasto. La casa nos la quitamos de encima en septiembre, así que entre julio y septiembre hay que zanjar el asunto. Saludos cordiales. Tuyo, F. E.