Querido Mohr:

He escrito a Wilhelm lo necesario. Ahora tengo curiosidad por ver cómo se las va a ingeniar para salir del atolladero. Hacía mucho tiempo que no leía algo más ridículo que la carta de Flourens acerca de sus hazañas en Belleville, donde «durante 3 horas estuvo en posesión de todo un faubourg». Genial el comienzo, cuando exhorta a la gente a seguirlo, pero solo lo acompañan 100, y éstos pronto se reducen a 60, y luego también éstos se esfuman, hasta que por fin él solo, «con un muchacho», acaba apaleado en el teatro.

La historia de Bright es muy curiosa. Ya antes había tenido un ataque semejante y tuvo que irse dos años al campo, a pescar. La historia de los rusos convertidos en polacos es completamente irlandesa. Tengo que conseguir a Flerowski; por desgracia, por ahora no tendré tiempo de abrirme paso a través de él. Respecto a lo adjunto: de vuelta. La carta está evidentemente escrita sólo para ti.

Ayer estuve en una comilona fina, doce en total, entre puros tories, comerciantes, fabricantes, estampadores de tejidos de algodón, etc. Los reunidos coincidieron en que 1) desde hace 3 años, aquí en Lancashire, the hands had been always in the right & the masters always in the wrong (Shorttime versus reduction of wages). 2) que the Ballot was now necessary to protect the Conservative voters, y 3) que Inglaterra será una república dentro de 25 años, y, si el Príncipe de Gales no se hace muy popular, quizá incluso antes. Es cómico cómo esa gente alcanza el discernimiento en cuanto su partido está out of office, y cómo lo pierden de repente en cuanto entra.

A propósito, sabrás que en el divorce trial de Lady Mordaunt, la «some other person» con la que ella ha tenido criminal connection es el Príncipe de Gales. Así pues, el monte Gladstone ha parido felizmente su ratón irlandés. En verdad, no sé qué puedan tener los tories en contra de este proyecto de ley, que trata con tanto miramiento a los terratenientes irlandeses y, en última instancia, pone sus intereses en las probadas manos de los juristas irlandeses. No obstante, incluso esta mínima restricción de la libertad de desahucio tendrá como consecuencia que cese la emigración excesiva y que se detenga la transformación de las tierras de cultivo en pastos. Pero si el buen Gladstone cree haber eliminado la cuestión irlandesa con esta nueva perspectiva de incesantes procesos judiciales, eso es de lo más divertido. ¿Se puede conseguir una copia del proyecto de ley? Sería muy importante para mí, para poder seguir los debates de las distintas cláusulas.

Del modo en que el telégrafo se ha ido a pique desde que lo asumió el gobierno, vosotros en Londres no tenéis ni idea. El discurso de Gladstone apareció ayer en los periódicos de aquí sólo en su primer tercio, y además éste era puro disparate. Los Latest Telegrams llegan todos con 24 horas más de retraso de lo habitual, de modo que si uno quiere saber algo, tiene que esperar a que lleguen los periódicos de Londres. Un telegrama de aquí a Nottingham, despachado el jueves, llegó el lunes.

Sabes que desde hace 3 o 4 años hay una gran trifulca entre los historiadores prusianos y austríacos a causa de la Paz de Basilea, porque Sybel ha afirmado que Prusia tuvo que concluirla porque Austria la había traicionado en Polonia. Ahora Sybel ha vuelto a publicar una larga historia sobre ello, sacada de los archivos austríacos, en su revista histórica. Mientras que cada línea demuestra cómo Rusia azuza a Prusia y a Austria una contra otra y al mismo tiempo las incita a la guerra contra Francia en 1792, cómo las explota, las estafa, las domina, el estúpido de Sybel no lo advierte en absoluto, sino que en toda esta marranada de estafas, ruptura de tratados y villanías en la que todos ellos están igualmente metidos hasta el cuello, sólo busca una cosa: pruebas de que Austria era aún más canalla que Prusia. Nunca se han visto semejantes bueyes. No contra Rusia, no, su enojo se dirige sólo contra Austria, e incluso la política rusa, que aquí está al descubierto y es más clara que el sol, se la explica por motivos pueriles como el enfado por la doblez de Austria.

En todo caso, de Flerowski parece deducirse que el hundimiento del poder ruso ha de producirse en muy poco tiempo. Claro que Urquhart dirá que el libro lo han mandado escribir los rusos para echar arena a los ojos del mundo.

A Tussy, mi más rendido agradecimiento por el ministro prusiano de Culto que me ha enviado por San Valentín.

Tuyo,
F. E.