Querido Mohr:

Tu historia de las glándulas del cuello, después del absceso en la axila, no me gusta nada. En todo caso, demuestra que el sistema linfático no anda del todo limpio. Si la cosa no pasa pronto, consultaría a Allen, quien en aquella ocasión, con mis historias glandulares, formuló un pronóstico tan certero. Las tuyas, desde luego, son manifiestamente crónicas, mientras que las mías fueron sumamente agudas, pero más vale prevenir que curar.

Adjunto te envío lo que he escrito para Liebknecht como introducción a la *Guerra de los campesinos*. Como es imposible evitar tocar el año 1866, cosa que hasta ahora se ha evitado, tenemos que ponernos de acuerdo sobre lo que hay que decir al respecto. Cualesquiera otras observaciones serán igualmente bienvenidas. Adjunto, además, la respuesta de Guillelmito. Completamente Wilhelm. No tenía la menor idea de que el *18 Brumario* hubiese aparecido. En cambio, debo enviarle de inmediato mi dirección. ¡Como él no me ha enviado más su periódico, debo de haberme mudado para su descargo. Y ahora, como penitencia, me arroja a la cabeza, con efecto retroactivo, todo el *Volksstaat* desde el 1 de octubre! Te ruego que me devuelvas estos dos documentos lo antes posible, para que pueda enviarle a Guillelmito lo pertinente y quedarme en paz con él.

Hoy te he devuelto, por medio de la Globe Parcel Co., todas las *Cloche*, *Lanterne*, *Marseillaise*, *Figaro*, etc., que tenía aquí. El número correspondiente de la *Cloche* va incluido. Puesto que Jennychen colecciona estas cosas, lo mejor es que las tenga todas juntas. Sólo me he quedado con una *Marseillaise* en la que se habla del algodón pólvora; quiero seguir examinando a Chlormeier al respecto.

Dakyns quería venir a verte ya antes de Navidad y le escribió a Moore para pedirle tu dirección. Pero este, cuyo conocimiento de los hombres y juicio de las circunstancias no siempre son irreprochables, le hizo una descripción tal de lo inaccesible que eres en casa, que yo ya dije que desalentaría al pobre D. de una manera completamente innecesaria. Por eso ya la vez pasada quise darte la dirección de D., pero lo olvidé, aunque le dije enseguida a Moore que no le metiese a Dakyns semejantes tonterías en la cabeza.

La frase citada de Flerovski es la primera frase rusa que entiendo enteramente sin diccionario. ¿Cuál es el título ruso del libro? Lo compraré. Lo que quería enviarte no es Herzen, sino la traducción alemana de *Земля и воля*, *Tierra y Libertad*, del noble Lilienthal Lilienfeld, en la que se describen asimismo las malas consecuencias de la libertad para los campesinos y la consiguiente ruina de la producción agrícola. Ya te escribí sobre ello hace más de un año, y desde entonces Borkheim también lo ha adquirido y, creo, te ha traducido algunos pasajes. En cuanto lo haya leído de cabo a rabo, te lo envío.

Devuelvo también, adjunta, la carta de Perret. Está bien, de todos modos, que Bakunin esté en el Tesino. Allí no causará muchos estragos, y es además una prueba de que lo de Ginebra se ha acabado. Puesto que en todo movimiento existen de por sí tales incapacidades ambiciosas y vanidosas, en el fondo es bueno que se junten a su manera y acaben sacando a la luz sus manías de cambiar el mundo. Entonces se podrá demostrar pronto ante todo el mundo que todo eso es viento. Y eso es mejor que mantener la lucha en el terreno del chismorreo privado, donde las personas que tienen algo que hacer jamás pueden competir con quienes disponen de todo el día para las intrigas. Pero hay que vigilar a estos tipos, para que no ocupen sin resistencia el terreno en algún sitio. España e Italia, ciertamente, habrá que dejárselas, al menos por ahora.

Sería muy bueno que el p. p. Rochefort, o como dice Lizzie, Rushforth, se consumiese ahora un poco en la cárcel. La *petite presse* está ya muy bien, pero cuando desplaza todo lo demás, le pierdo el gusto. A toda esta clase le sigue pesando en los miembros su origen del *bas-empire*. Y cuando Rochef[ort] predica la unidad entre burgués y obrero, resulta realmente divertido. Por otro lado, los líderes “serios” del movimiento están también verdaderamente *apolillados*. Es realmente asombroso. El suministro de cabezas que hasta el 48 le llegaba al proletariado desde otras clases parece haberse agotado por completo desde entonces, y en todos los países. Al parecer, los obreros tienen que arreglárselas cada vez más por sí mismos.

¿Qué es del *ilustre Gaudissart*? No oigo ni veo nada de él. ¿Aún no ha vuelto a encontrar negocio?

Saludos cordiales.
Tuyo,
F. E.