Anteayer por la tarde recibí el número correspondiente de la Zukunft, por lo que hoy mismo te devuelvo la Jacobiana… El porqué el viejo judío no te ha nombrado está muy claro, se avergonzaba como un doguillo, pero debiera haber sabido de sobra que, una vez elegido Schweitzer presidente, no cabía otra cosa que restregarle el plagio bajo las narices; mas un viejo zorro así, en su estupidez, cree siempre que la cosa puede salir bien. Si esto sigue así con las conversiones, pronto desbancaremos al viejo Dios del refrán renano, según el cual tiene «singulares pupilajes».

Para los Democratic News trataré de allegar subsidios. Una suscripción por doce no puede conducir a nada, ya que aquí no tenemos absolutamente ningún empleo para la masa de maculatura. Tampoco sabría yo qué podría informarse desde aquí.

A Wilhelm le comunicaré el asunto; supongo que en su periodicucho jamás ha hablado del «18 Brumario». Que en Leipzig no se consiga un ejemplar es con toda seguridad mentira, a no ser que se haya vendido la edición entera. A propósito, ¿cómo van la traducción francesa de aquello y la de tu libro? A Wilhelm le mandaré la Guerra de los Campesinos, pero la introducción la escribiré solo para la reimpresión completa. Escribir una introducción para un folletín que puede extenderse durante seis meses y más no tiene sentido.

Es una verdadera suerte que, pese a G. Flourens, en el entierro de Noir no se haya desencadenado la lucha. La furia del Pays muestra la amarga decepción de los bonapartistas. Ciertamente, no cabe desear nada mejor que sorprender a toda la masa revolucionaria de París fuera de París, más aún, fuera de los muros de la fortaleza, que solo tienen unos pocos pasos, en campo abierto y en flagrante delito. Media docena de cañones en los pasos de la muralla, un regimiento de infantería en enjambres de tiradores y una brigada de caballería para golpear y perseguir, y en media hora toda la multitud desarmada —los pocos revólveres que algunos pudieran llevar en el bolsillo no cuentan— quedaba dispersa, acuchillada o capturada. Pero como se disponía de 60 000 soldados, se les podía incluso dejar entrar en los terraplenes de la fortaleza, luego ocuparlos y acribillar a metralla a la multitud en el terreno abierto de los Campos Elíseos y de la Avenida de Neuilly, y pisotearla a caballo. ¡Santo Dios! ¡Doscientos mil obreros desarmados, desde campo abierto, iban a conquistar el París ocupado por sesenta mil soldados!

Los periódicos franceses han llegado esta mañana. Muchas gracias. ¿Conoces, has leído una traducción completa de «Land & Freiheit» (el asunto ruso)? Ahora tengo una, puedes quedártela.

Los mejores saludos a tu mujer, a Jenny y a Tussy.
Tu F. E.