27 de enero de 1870. Dear Fred, estoy todavía bajo tratamiento y con arresto domiciliario. La cosa se ha complicado algo por pequeños carbunclos en las cercanías del absceso, que tenía casi el tamaño de un huevo. Pero dentro de pocos días todo estará perfectamente bien. Extraño es cómo los médicos tienen opiniones distintas. El Dr. Maddison, que estuvo empleado en un hospital de enfermedades cutáneas en Edimburgo y que todavía hoy se ocupa de esa rama, junto a su práctica, en un hospital de Londres, dice que en ambos hospitales están completamente en contra del arsénico para los carbunclos, pero sí lo prescriben para las erupciones cutáneas. Mientras esté bajo su supervisión, que termina con esta semana, naturalmente tomo su medicina. Tan pronto como esto termine, tomaré el arsénico regularmente durante 3 meses, pues hay que acabar con esto.

Adjunto la nota indicada de Wilhelm. Si le escribes, escríbele también (con referencia al papel que te adjunto para mí) de paso, 1) que si todos los periódicos hablan tanto del «18 Brumario» como el suyo, es decir, en absoluto nada, no es extraño que nadie se entere; 2) que, [[yo lo tengo por una pamplina]], si la cosa no se consigue en Leipzig, no por eso hay que escribirme a mí, sino directamente a Kugelmann Meissner.

Adjunto carta del Dr. J. Jacoby a Kugelmann y nota de K. La cosa se relaciona así: K. se enteró por el suplemento al núm. 18 de la «Zukunft» (22 de enero) del discurso de Jacoby, en el que éste se declara por el socialismo, y en el cuerpo del mismo número la historia del mitin en el que tuvo lugar, en el que Schweitzer, mediante su guardia de porras, se apoderó de la presidencia y, al final del discurso de J., le reprocha, entre otras cosas, que me haya tomado prestados desarrollos. Acto seguido, Kugelmann escribe inmediatamente, con su celo habitual, a Jacoby, le felicita y al mismo tiempo le lava la cabeza por citar a toda clase de personas, pero justamente a mí no, que le he suministrado el verdadero contenido. De ahí la respuesta de J.

Lo único cómico es que J. — durante el mitin, en respuesta a Schweitzer — dice que yo mismo «utilizo en mis obras innumerables veces los trabajos de mis predecesores». Así que, porque cito concienzudamente a todo el que ha aportado aunque sólo sea un puntito al desarrollo, de ahí se deduce que J. puede tomar de mí la sustancia de su nueva fe sin citarme. Por lo demás, yo no soy el «predecesor» del septuagenario Jacoby. Un mero popularizador y superficializador no tiene «predecesor».

Con todo, es muy hermoso que Jacoby, al igual que Arnold Ruge, se haya convertido al comunismo. ¡Con la «Freiheit» la cosa ya no marcha!

Te envío el último número de las «Democratic News». El periódico aún no vale nada, pero pertenece a nuestra gente y puede convertirse en contrapeso del Beehive, tanto más cuanto que sólo cuesta 1 halfpenny. Tú y Moore debéis suscribiros cada uno por 12 ejemplares, pues también a los miembros del Consejo General se les ha impuesto una suscripción similar. Además, uno de vosotros dos podría enviarme, para el periodicucho, informes muy breves sobre Lancashire, etc., semanales o quincenales.

Salut
D. K. M.