Querido Mohr:

¡Prosit Neujahr! El jueves al mediodía llegué de vuelta aquí, después de haberme destrozado a fondo el estómago en Barmen con la innumerable cantidad de comilonas. La gente allí está más que feliz, es decir, los filisteos. El peligro de guerra ya está por fin definitivamente conjurado, Louis Napoléon ha vuelto a dar prueba brillante de su sabiduría superior con su inteligente cesión, Bismarck está otra vez en condiciones de trabajar, la confianza retorna, el commerce tiene que reanimarse, y por eso el año 1870 ha de ser para el pacífico burgués alemán un año extraordinariamente bendito. Me resulta incomprensible cómo a esa gente puede írsele cada año un poco más el entendimiento. El viejo sastre y general revolucionario Hühnerbein se alegró mucho de volver a verme. Tiene también un ejemplar completo de la N. Rh. Ztg. en encuadernación roja, lo cual es bueno saber. Te manda saludos; tiene dos hijas muy guapas.

A Solingen no fui, y ello por las siguientes razones: 1) En tiempo de holiday me habría resultado muy difícil desprenderme un día. 2) No habría podido pedir, como es debido, una visión más exacta del negocio sin participar yo mismo con una suma mayor, cosa que no era posible, y 3) Como amigo de partido, habría tenido que creer a la gente muchas cosas de palabra y no habría podido insistir tan estrictamente en la presentación de todos los documentos y securities como un completo extraño; mientras que Menke, a raíz de mi informe, quizá desistiría de enviar a alguien, con lo cual se me cargaría una responsabilidad que prefiero rechazar. Espero ahora respuesta tuya y después escribo a esa gente.

Si no hubiera estado tan molido a palos, y además preocupado por Lizzie, a quien dejé indispuesta y de quien no he sabido nada en todo este tiempo, me habría dejado caer otra vez por tu casa en el viaje de vuelta. Periódicos casi no he leído en todo este tiempo, pero veo que la Hatzfeld ha hecho poner otra vez en entredicho por Mende a Schweitzer; esto tiene que acabar pronto con Schw. Lo sabré por ti con más detalle por los periódicos. En Colonia visité a Klein un par de momentos. Estuvo muy frío; esta gente se aburguesa de tal modo que parece que les estorbamos. Tienen ahora una Asociación Anti-Ultramontana en la que hay, naturalmente, crethi y plethi (que, según la traducción de Ewald, significa cretenses y filisteos).

Un cordial saludo.
Tu F. E.