Se resuelve:

que en su respuesta a las exigencias irlandesas de liberación de los patriotas irlandeses encarcelados —respuesta contenida en su carta al señor O’Shea, etc., etc.—, el señor Gladstone insulta deliberadamente a la nación irlandesa;

que obstruye la amnistía política con condiciones igualmente degradantes para las víctimas del mal gobierno y para el pueblo al que pertenecen;

que, habiendo, en abierta contradicción con su cargo de responsabilidad, vitoreado pública y entusiásticamente la rebelión de los esclavistas norteamericanos,[116] interviene ahora para predicar al pueblo irlandés la doctrina de la obediencia pasiva;

que todos sus procedimientos en relación con la cuestión de la amnistía irlandesa son el verdadero y genuino fruto de esa «política de conquista», por cuya fogosa denuncia desbancó el señor Gladstone a sus rivales tories del gobierno;[117]

que el Consejo General de la «Asociación Internacional de los Trabajadores» expresa su admiración por la forma enérgica, firme y magnánima con que el pueblo irlandés lleva adelante su movimiento por la amnistía;

que estas resoluciones se comuniquen a todas las secciones de la «Asociación Internacional de los Trabajadores» y a las sociedades obreras vinculadas a ella en Europa y América.