Mánchester, 16 de diciembre de 1869

Querido Mohr:

Adjunto la remesa deseada. Esta vez he podido reunir cien libras, ya que en el último balance apareció un pequeño error en mi perjuicio que Sir Godfrey hubo de resarcirme con posterioridad – it will come in for Christmas. El condenado Giraldus Cambrensis corretea ante mí como un fuego fatuo. He de conseguir a ese sujeto, pues es la primera fuente extranjera, y por tanto auténtica, sobre el estado de Irlanda a la llegada de los ingleses, y las citas que he visto me hacen suponer que aún habré de encontrar algo. El libro no ha podido descubrirse en parte alguna (Hibernia expugnata se llama), pero la primera parte, que es la que me interesa, figura en la edición de ¡Fráncfort! del Brit. de Camden; ignoro si se halla en alguna otra. Esta edición, naturalmente, no está aquí; una edición inglesa de la Free Library no contiene el Giraldus; de otra, en la biblioteca circulante, el tercer volumen, en el que podría figurar, se ha perdido; y de este modo, mi única esperanza es la Biblioteca Chetham, adonde iré mañana. Por lo demás, esta caza de fuentes es un placer muy distinto del de perseguir clientes en la maldita bolsa. ¿Son Political Anatomy of Ireland y Political Survey of Ireland de Petty dos obras diferentes, o tan sólo ediciones distintas? Aquí se encuentra esta última, en efecto. De Kane tengo aquí una edición posterior; la tuya, por desgracia, dada su antigüedad (1846), apenas me sirve de nada. Escribo sobre cada período tan pronto como he concluido en buena medida los estudios correspondientes. De este modo, las conexiones se mantienen aún más claras en la cabeza y, en general, se tiene una noción más gráfica del conjunto, al tiempo que se puede todavía modificar. Ésta es la razón de que, en términos generales, en la secuencia de esta obsesiva compulsa de fuentes me atenga tanto a los períodos históricos. Hasta 1600 estoy casi listo. Paralelamente, leo la Campaña contra Richmond de Grant, por Cannon. Grant es un burro testarudo, que tan poca confianza tenía en sí mismo y en su ejército que, frente a Lee, que le doblaba en número, jamás se atrevió a ejecutar las maniobras de flanco más simples antes de haberlo debilitado mediante ataques frontales de varios días y de tenerlo clavado en la posición original. Se fiaba del simple cálculo de que, si él perdía 3 hombres por cada uno que perdía Lee, a Lee se le acabarían las tropas antes que a él. Semejantes carnicerías brutales como las de entonces no se han presentado en ninguna otra parte. Fue el tiroteo de días enteros en los bosques lo que costó tanta gente; el terreno boscoso hacía sumamente difíciles las maniobras envolventes, y ésa es la única disculpa de Grant. Muchos saludos a las ladies.

Tu
F. E.