Las elecciones en Tipperary son un acontecimiento. Obligan a los fenianos a salir de la conspiración infructuosa y de la fabricación «le pequeños golpes, y a entrar en un camino de acción que, aunque apa- rentemente legal, es mucho más revolucionario que cuanto han estado haciendo desde el fracaso de su insurrección. En efecto, están adoptan- do los métodos de los obreros franceses, y este es un progreso enorme. ¡Con tal de que lleven adelante las cosas de acuerdo con sus inten- ciones! El terror que este nuevo giro de los acontecimientos ha pro- ducido entre los filisteos, y que ha merecido el comentario de toda la prensa liberal, es la mejor prueba de que esta vez se ha dado en el clavo. Un ejemplo típico es el Solicitors* Journal, que señala con horror que la elección de un preso político ¡no tiene precedentes en el reino de Gran Bretaña! Tanto peor; ¿en qué país, a excepción de Inglaterra, un caso así no está a la orden del día? El digno Gladstone debe esta: horriblemente fastidiado,

Pero debieras echarle un vistazo ahora al Times. En el término de ocho días aparecieron tres editoriales en los que se reclama al Gobierno, o el Gobierno mismo reclama que se ponga término a los excesos de la prensa nacionalista irlandesa.

Estoy muy ansioso por tener noticias sobre tu debate * de mañana por la noche y sus resultados, respecto de los cuales no puede caber

* Se trata del debate en el Consejo (General de la Internacional sobre la cuestión irlandesa. (Ed.)

2290 GC. MARX E. ENGELS

duda. Sería muv lindo liquidar a Odger. Espero que Bradlaugh esté en favor de Southwark, y sería mucho mejor que fuese electo. En cuan- to a lo demás, si los obreros ingleses no son capaces de seguir cl ejen.- plo de los campesinos de Tipperary, es que van por mal camino...

La semana pasada hojeé los folletos del viejo Sir John Davies (fis- cal de la Corona para Irlanda bajo el reinado de Jacohol%. No sé si los has leído; son la fuente principal; por lo menos los habrás visto cita- dos cien veces. Es una verdadera vergiienza que no se pueda tener las fuentes originales de todo; en ellas se puede ver con claridad mu- chas cosas «que en las versiones reelaboradas restultan confusas y com- plejas.

En esos folletos se ve claramente que en el año 1600 la propiedad comunal de la tierra todacía estaba en plena vigencia en Irlanda, cosa que destacó Mr. Davies en los alegatos sobre la confiscación de las tie- rras enajenadas del Ulster como prueba de que la tierra no pertenecia a los propietarios individuales (campesinos), y que por consiguiente pertenecían, o hien al lord, quien las había perdido por incumplimien- to de sus obligaciones legales, o hien, y desde un principio, a la Co- rona. Nunca he leido nada más lindo que este alegato. La división se realizaba cada dos o tres años. En otro folleto hace una descripción exacta de los ingresos, etc.. del jefe del clan. Nunca he visto citadas estas cosas, y si puedes usarlas te las enviaré en detalle. Al mismo tiem- po lo he agarrado in fraganti a Monsieur Goldwin Smith. Esta perso- na nunca ha leido a Davies, y por eso hace las afirmaciones más ab- surdas como atenuantes para los ingleses. Pero va lo agarraré yo...

134, DE MARX a KUGEI.MANN

Londres. 29 de noviembre de 1569.

Usted habrá visto probablemente en cl Volksstact la resolución con- tra Gladstone «ue propuse- a- propósito de la cuestión de la amnistía ir- landesa. Lo he atacado a Gladstone igual que antes ataqué a Palmers ton y esto ha provocado gran revuelo. A las refugiados demagogos de aguí les gusta agredir a los despotas del continente siempre qne medie una prudento distancia. A mu cestas cosas me atracn únicamente cuando se hacen cultu instantis tiranny ?

Sin embargo. mi intervención en esta cuestión de la amnistía irlandesa y mi posterior propuesta al Consejo General, de discutir la posición de la clase ohrera inglesa respecto de Irlanda, Y de tomar resoluciones sobre la misma, tienen desde luego otros objetivos además del de pronunciarnos abierta y decididamente en favor de los oprimidos irlandeses y en contra de sus opresores,

* A ta cara del tirano. (Ed.

He MNegado casi a convencerme —y la única cuestión es levar esta convicción a la clase obrera inglesa— que ésta nada podrá hacer en Inglaterra mientras no rompa decididamente con la política de las clases diminantes en el problema de Irlanda, mientras no haga causa común con los irlandeses. mientras no tome la iniciativa de disolver la Unión establecida en 1801, remplazándola por una unión libre basada en prin- cipios federales. Y debe hacer esto, no como una cuestión de simpatía por Irlanda, sino como una exigencia que responde a los intereses del proletariado inglés. Si no, el pueblo inglés permanecerá atado a las riendas de las clases dirigentes, pues debe unirse con ellas en un frente común contra Irlanda. En Inglaterra misma cada uno de los movimien- tos populares queda paralizado por la desunión con los irlandeses, quic- nes constituyen un sector muy importante de su clase obrera. La primera condición de la emancipación del proletariado en Inglaterra —el derro- camiento de la oligarquía terrateniente inglesa— sigue siendo imposible debido a que no se puede minar la posición de ésta mientras mantenga sus fuertemente atrincherados puestos de avanzada en Irlanda. Pero en cuanto el propio pueblo irlandés tome las cosas en sus manos, en cuanto se convierta en su propio legislador y amo, en cuanto conquiste su uuto- necmía. la supresión de la aristocracia terrateniente (en gran medida las mismas personas que los terratenientes inglescs) será infinitamente más fácil que aquí, puesto que en Irlanda no se trata de una simple cuestión económica. sino al mismo tiempo de una cuestión nacional. porque los te rratenientes no son como los de Inglaterra, dignatarios tradicionales y representantes del país, sino opresores mortalmente otliados de ima vación. Y no sólo el movimiento social interno de Inglaterra está parali- zado debido a sus relaciones actuales con Irlanda, sino también está paralizada su política exterior, y especialmente su política respecto de Rusia y Norteamérica.

Y como la clase obrera inglesa tiene sin duda el peso decisivo en la balanza de la emancipación social en general, es importante encontra el apoyo precisamente en Inglaterra. De hecho, la república inglesa bajo Cromwell se estrelló en Irlanda. Non bis in idem!””. Los irlandeses le han hecho una buena broma al gobierno inglés cligiendo para el Parlamento al conspirador convicto O'Donovan Rossa. Los diarios oficiales amenazan ya con una nueva suspensión del habeas corpus. Anuncian la reimplantación del sistema de terror. En realidad, Inglaterra nunca ha dominado, y jamás podrá dominar a Irlanda —en tanto dure la situación actual— si no recurre al más infame terror y a la más pérfida corrupción.

O'Donovan Rossa (1831- ? ). Político y periodista irlandés. En 1885 fundó en Dublin el frish People, órgano de los fenianos por cuva ten- dencia revolucionaria lo condenaron a prisión perpetua. En 1859, estando en prisión, fue electo para la Cámara de los Comunes por Tipperary. La

elección fue anulada, ¡ero O'Donovan Rossa recuperó la libertad y emi- gró a Norteamérica.