Manchester, 19 de noviembre de 1869

Querido Moor,

Espero que Eccarius obligue a Potter a publicar el informe, aunque con retraso, sobre todo por la Land and Labour League.

Pienso que una adición sobre las amnistías en el resto de Europa sólo debilitaría la resolución, ya que, aparte de Rusia (que estaría muy bien por sí sola), Rusia tendría que ser excluida a causa de los condenados en la conspiración güelfa. No obstante, puliría un poco el lenguaje: en el párrafo 2 intercalaría «encarcelados» o algo por el estilo antes de víctimas, para que resulte evidente a primera vista de quiénes se trata.

En el párrafo 3, es cuestionable que se pueda hablar de LOS DIENTES DE UNA POSICIÓN, y en lugar de pasos yo diría giros.

En el párrafo 4, CON RESPECTO A me parece más directo que CON REFERENCIA A.

Lizzie os ha transmitido inmediatamente un voto de gracias por la resolución, y está contrariada por no poder estar presente el martes.

El asunto con Holyoake es enojoso. El tipo es sencillamente un INTERMEDIARIO de la burguesía radical con los obreros. La cuestión es ésta: ¿es la composición del Consejo General tal que quepa temer una inundación por semejante chusma o no? Si aceptáis a Holyoake, otros podrían seguir, y lo harán tan pronto como el asunto cobre mayor importancia. Además, si los tiempos se vuelven más tempestuosos, estos señores visitarán ciertamente también las sesiones e intentarán asir la dirección. Y por lo que sé, el Sr. Holyoake jamás ha hecho lo más mínimo por la clase obrera como tal. A priori, todo en contra de su aceptación; pero si su rechazo condujera a escisiones en el Consejo, mientras que su aceptación, en la práctica, apenas cambiaría la composición del Consejo General, ¡eh bien! A pesar de esto, no puedo concebir bien un consejo obrero con este tipo dentro.

Antes de recibir la tuya de ayer, le había enviado a Wilhelm 5 libras con unas líneas glaciales. El tipo es realmente demasiado descarado. Primero me insulta de todas las maneras, luego yo debería darle apoyo moral y material y enviarle artículos para su hoja, que ha dejado de enviarme sin decir palabra. Si le escribes, me harías un favor si le das a entender que, si quiere artículos míos, que se tome la molestia de escribirme directamente. ¡Hacer de limpiabotas del Sr. Wilhelm... eso ya colma la medida! Adjunto, la carta devuelta.

Muchas gracias por los folletos e informes irlandeses; les entregaré los dos a Moore y Schorlemmer.

¿Cuándo estuvo Reclus en Londres? ¿Y cómo va la traducción francesa de tu libro? Desde que he vuelto aquí, no he oído una palabra al respecto.

Y ahora, a propósito de Carey.

Todo el punto en cuestión no me parece estar directamente relacionado con la economía política como tal. Ricardo dice que la renta es el rendimiento excedente de las parcelas de tierra más productivas respecto al de la menos productiva. Carey dice exactamente lo mismo.

Continuación por el segundo correo.

Tu

F. E.

Están de acuerdo sobre lo que es la renta. Pero cómo y por qué agencia se materializa la renta es materia de disputa. Ahora bien, la descripción que hace Ricardo del proceso por el cual surge la renta (Carey, pág. 104) es tan ahistórica como todas esas parodias históricas de los economistas, incluida la propia gran historia a lo Robinson Crusoe de Carey sobre Adán y Eva (pág. 96 y sgtes.). Respecto a los economistas más antiguos, incluido Ricardo, esto es todavía excusable en cierta medida; no desean tener conocimientos históricos; son tan ahistóricos en toda su concepción como los demás apóstoles de la Ilustración del siglo XVIII, para quienes tales supuestas digresiones históricas son siempre sólo una façon de parler que les permite presentar el origen de esto o aquello de manera racional, y en las cuales los hombres primitivos siempre piensan y actúan como si fueran filósofos franceses del siglo XVIII. Pero cuando Carey, que quiere exponer una teoría histórica propia, se pone a presentarnos a Adán y Eva como yanquis de los bosques vírgenes, entonces no puede exigir que le creamos, pues carece de la misma excusa.

El asunto entero en cuestión sería nulo si Ricardo, en su ingenuidad, no hubiera llamado simplemente «fértil» a la tierra más productiva. Según Ricardo, LA TIERRA MÁS FÉRTIL Y MEJOR SITUADA es la que se cultiva primero. Exactamente como un burgués pensativo, en tierras cultivadas desde hace siglos, tiene que imaginarse las cosas. Ahora, Carey se aferra a lo de «fértil» y le endosa a Ricardo la afirmación de que las tierras que son en sí mismas las más productivas son las que se cultivan primero, y afirma: No, al contrario, las tierras que son en sí mismas las más capaces de producción (el valle del Amazonas, el delta del Ganges, el África tropical, Borneo y Nueva Guinea, etc.) no se cultivan aún hoy; los primeros colonos, porque no pueden hacer otra cosa, comienzan siempre el cultivo en tierras de desagüe natural, esto es, en franjas situadas en colinas y laderas, y éstas son por naturaleza más pobres. Y cuando Ricardo dice: LA MÁS FÉRTIL Y MEJOR SITUADA, está diciendo lo mismo, sin darse cuenta de que se expresa de modo impreciso y de que puede verse una contradicción entre estos dos calificativos unidos por «y». Pero cuando Carey hace un croquis en la pág. 138 y sostiene que Ricardo sitúa a sus primeros colonos en el valle, mientras que Carey los sitúa en las alturas (en el croquis, sobre peñascos pelados y laderas impracticables de 45 grados), está simplemente atribuyéndole a Ricardo algo falso.

Los ejemplos históricos de Carey, en la medida en que se aplican a América, son lo único útil del libro. Como yanqui, vivió el proceso de los asentamientos, pudo seguirlo desde el principio y está bien informado al respecto. Sin embargo, hay sin duda mucha materia sin crítica mezclada con ello, que habría que cribar. Pero cuando habla de Europa, empiezan las construcciones y lo insostenible. Y que Carey no es imparcial respecto a América lo demuestra el afán con que intenta probar la falta de valor, incluso la cualidad negativa de valor de la tierra inculta (que la tierra vale, por así decirlo, menos 10 dólares por acre) y encomia la abnegación de las sociedades que, para su propia ruina cierta, ponen tierras baldías al servicio de la humanidad. Puesto esto en relación con el país de la colosal especulación de tierras, se vuelve ridículo. Dicho sea de paso, aquí nunca menciona la tierra de pradera, y en otras partes la menciona muy de pasada. Toda la historia de la cualidad negativa de valor de la tierra baldía, y todas sus demostraciones calculadas, son contradichas de la mejor manera por la propia América. Si la historia fuera cierta, América no sólo sería el más pobre de los países, sino que se empobrecería relativamente cada año, porque cada vez se arrojaría más trabajo a esta tierra sin valor.

Ahora, en cuanto a su definición de RENTA: LA CANTIDAD RECIBIDA COMO RENTA ES INTERÉS SOBRE EL VALOR DEL TRABAJO DESEMBOLSADO, MENOS LA DIFERENCIA ENTRE LA FUERZA PRODUCTIVA (LA TIERRA QUE PAGA RENTA) Y LA DE LOS NUEVOS SUELOS QUE PUEDEN SER PUESTOS EN ACTIVIDAD MEDIANTE LA APLICACIÓN DEL MISMO TRABAJO QUE SE HA DEDICADO A LA TIERRA EN CUESTIÓN (págs. 165, 166), esto puede tener cierta validez aquí y allá, dentro de ciertos límites, especialmente en América. Pero la renta es, en todo caso, algo tan complicado, al que contribuyen tantas otras circunstancias, que incluso en esos casos sólo puede aplicarse ceteris paribus, sólo cuando dos terrenos están uno al lado del otro. Ricardo sabía tan bien como él que el interés POR EL VALOR DEL TRABAJO DESEMBOLSADO también está incluido en la renta. Si Carey declara que la tierra como tal es peor que carente de valor, entonces la renta debe ser naturalmente interés sobre EL VALOR DEL TRABAJO DESEMBOLSADO o robo, como se dice en la pág. 139. Carey aún nos debe una explicación de la transición del robo al interés.

Me parece que el origen de la renta en los distintos países, e incluso en un mismo país, no es en modo alguno un proceso tan simple como se imaginan tanto Ricardo como Carey. En Ricardo, como dije, esto es excusable; es la historia de los pescadores y cazadores en la esfera de la agricultura. No es, de hecho, un dogma económico, pero Carey quiere, además, hacer de su teoría un dogma y demostrarlo al mundo como tal, para lo cual, ciertamente, se necesitan estudios históricos de un tipo muy diferente al del Sr. Carey. Puede incluso que haya habido localidades donde la renta surgió como Ricardo sugiere, y otras donde surgió al modo de Carey, y aún otras donde tuvo orígenes completamente distintos. A Carey se le puede replicar también que, donde hay que contar con la fiebre, en particular la fiebre tropical, la economía más o menos llega a su fin. A menos que su teoría de la población pueda interpretarse así: con el aumento de la población, el excedente de gente se ve obligado a cultivar las tierras más fértiles, es decir, las más insalubres, en las que o triunfan o perecen; de este modo, establecería con éxito la armonía entre él y Malthus.

En el norte de Europa, la renta no surgió ni a la manera de Ricardo ni a la de Carey, sino simplemente de las cargas feudales, llevadas luego por la libre competencia a su nivel económico correcto. En Italia fue diferente otra vez, véase Roma. Calcular qué parte de la renta en los países de antigua civilización es realmente renta originaria y qué parte es interés sobre el trabajo invertido es imposible, ya que difiere en cada caso. Además, carece de importancia, una vez que se ha demostrado que LA RENTA también puede aumentar sin que se haya incorporado trabajo a la tierra. El abuelo de Sir Humphrey de Trafford, en Old Trafford, cerca de Manchester, tenía tal carga de deudas a sus espaldas que no sabía qué hacer. Su nieto, después de pagar todas las deudas, tiene una renta de 40.000 libras al año. Si restamos unas 10.000 libras, que provienen de solares edificables, quedan 30.000 libras como valor anual de la finca agrícola, que hace 80 años rendía quizás 2.000 libras. Además, si se toman 3.000 libras como interés sobre el trabajo y el capital invertidos, y eso es mucho, queda un aumento de 25.000 libras, que es cinco veces el valor anterior, incluidas las mejoras. Y todo esto, no porque encierre trabajo, sino porque se invirtió trabajo en algo cercano, ya que la finca está situada cerca de una ciudad como Manchester, donde se pagan buenos precios por la leche, la mantequilla y los productos de huerta. Lo mismo ocurre a gran escala. Desde el momento en que Inglaterra se convirtió en un país importador de cereales y ganado, e incluso antes, la densidad de población se convirtió en un factor que determinaba o aumentaba LA RENTA, con total independencia del trabajo invertido en general en la tierra de Inglaterra. Ricardo, con sus TIERRAS MEJOR SITUADAS, también considera la relación con el mercado, pero Carey ignora esto. Y si él dijera entonces: la tierra misma tiene sólo un valor negativo, pero la ubicación tiene un valor positivo, admitiría con ello lo que niega: que la tierra, precisamente porque puede ser monopolizada, tiene o puede tener un valor independiente del trabajo invertido. Pero sobre este punto Carey se queda tan mudo como un ratón.

Es igualmente indiferente que el trabajo invertido en la tierra en los países civilizados rinda regularmente o no. Afirmé hace más de 20 años que en la sociedad actual no existe ningún instrumento de producción que pueda durar de 60 a 100 años —ninguna fábrica, ningún edificio, etc.— y que, al término de su existencia, haya cubierto el costo de su producción.*” En fin, sigo creyendo que esto es perfectamente cierto. Y si Carey y yo tenemos razón, ello nada prueba ni sobre la tasa de ganancia ni sobre el origen de la renta, sino simplemente que la producción burguesa, medida incluso con su propio rasero, es algo podrido.

Estas observaciones sueltas sobre Carey bastarán sin duda para usted. Son muy entreveradas, porque no he hecho extractos. En cuanto a los adornos histórico-materialista-científicos, todo su valor equivale a aquellos dos árboles, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento, que él ha plantado en su paradisíaca obra, no precisamente para su Adán y Eva, que tienen que deslomarse en los bosques vírgenes, sino para sus descendientes.
Su ignorancia y su descuido sólo son igualados por la desfachatez que le permite presentar semejantes disparates en público.

No esperará usted que lea los demás capítulos. Es puro parloteo, y los errores gramaticales ya no aparecen tan espesamente sembrados. Le enviaré el libro en cuanto vaya a la ciudad; aquí no hay buzón bastante grande para echarlo. Lunes o martes.

La hoja de Wilhelm es verdaderamente vergonzosa. No me refiero al parloteo clerical de las iglesias libres,*”° sino a que todas las noticias de sus asociaciones, etc., son siempre de 8 a 14 días atrás cuando se imprimen. Schweitzer celebra una reunión el día 9 en Leipzig y envía telegramas triunfales, que se imprimen el 10 en el Social-Demokrat.* El 12, el Social-Demokrat afirma que Liebknecht recibe 1.000 táleros del banquero Frankel. ¡¡Hasta el 17, ni una sola respuesta!! Y nosotros tendríamos que cargar con la responsabilidad de tal estupidez y chapucería.

Tussy recibirá pronto una carta.

Con los mejores saludos.

Suyo,
F. E.