Johann Georg Eccarius
Informe sobre el discurso de Karl Marx acerca de la actitud del
gobierno británico en la cuestión irlandesa

en la sesión del Consejo General del 16 de noviembre de 1869

Der Volksstaat.
Núm. 21, 11 de diciembre de 1869

De Inglaterra.

Londres, 29 de noviembre.

. Karl Marx propuso dos cuestiones relativas a los asuntos irlandeses:
1) La postura que el gobierno británico ha adoptado en la cuestión irlandesa;
2) la postura de los obreros ingleses respecto a los irlandeses.

En su discurso de apertura dijo: La amnistía política suele brotar de dos fuentes. 1) Cuando un gobierno ha reprimido una insurrección y, merced a la fuerza de las armas y al poder de la opinión pública, se siente lo bastante fuerte para despreciar al enemigo; o cuando el enemigo reconoce su derrota y se pliega a las condiciones, como en América. 2) Cuando los males han sido engendrados por una mala gobernación y la oposición triunfa, como en Austria y Hungría; en ambos casos se produce la amnistía. –
Durante la agitación electoral, Gladstone y Bright justificaron la insurrección feniana con sus discursos. Poner fin a la política de conquista: Gladstone, en el momento mismo de empuñar el timón, habría debido conceder una amnistía, tal como se hizo en América y Austria. El mundo entero esperaba una amnistía; él no hizo nada. Acto seguido, las comunidades de Irlanda comenzaron a celebrar asambleas en favor de la liberación de los presos. Cuando una diputación estaba a punto de venir a Londres con una petición que contaba con 200 000 firmas, Gladstone puso en libertad a algunos presos. Llegó la diputación, y él recurrió a evasivas señalando a la reina, como si fuese Victoria y no él quien tuviera que disponer. Más tarde se abordó en el Parlamento que los presos recibían un trato espantoso. El ministro del Interior se vio forzado a reconocer los hechos, pero una investigación, que el irlandés Moore reclamó, fue denegada. Sólo entonces comenzó el movimiento popular de amnistía. En agosto tuvo lugar una asamblea en Limerick, en la cual estuvieron presentes 30 000 personas; se aprobó un memorial y se remitió al ministro. En todas las ciudades se celebraron asambleas, incluso en el norte de Irlanda, donde la población es protestante y abriga mayor adhesión al

gobierno, – Gladstone calló. En Dublín se convocó una asamblea de masas
para el 10 de octubre; los anuncios llevaban semanas circulando

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por todas partes; las Trade Unions (sociedades gremiales obreras) querían organizar una marcha pública por la ciudad: de pronto, tarde, el 8 de octubre, apareció un cartel gubernativo, pegado en algunas callejuelas, que prohibía los desfiles por las calles principales. Los obreros, que no estaban inclinados a dar a la policía ocasión de romperles la cabeza, acudieron a Isaac Butt, un abogado, quien interpretó el cartel como una prohibición de los desfiles en general. Fueron ante el lugarteniente para consultarle; no estaba en casa. Su secretario no pudo dar respuesta. Se dejó una carta, que el lugarteniente debía contestar por escrito; dio una respuesta evasiva. Los desfiles se omitieron, pero se congregaron cerca de 200 000 personas, que nuevamente aprobaron un memorial. Al día siguiente se descubrió que los soldados habían sido provistos de cuarenta cartuchos de bala cada uno, para estar preparados frente a los desfiles. Ahora Gladstone encontraba tiempo para responder. Pero no respondió al memorial de Dublín, sino – y encima sólo indirectamente – al memorial de Limerick. Se queja de que en las asambleas no se haya empleado un lenguaje cortés y se haya exigido como derecho lo que sólo puede ser un acto de gracia.

¡Un servidor público asalariado se permite prescribir a una asamblea pública cómo ha de hablar!

En primer lugar, se queja de que los presos no han cambiado de opinión.

¡Exige, pues, que se envilezcan moralmente, que abjuren de sus principios! Ni siquiera Napoleón y el rey de Prusia han exigido algo semejante. Napoleón no exigió que los presos y exiliados renunciaran al republicanismo antes de conceder una amnistía.

Gladstone echa en cara a la gente que una ilustre princesa y un parlamento ilustrado hayan realizado un gran acto de justicia al abolir la iglesia irlandesa. ¿Acaso quiere que los irlandeses caigan de rodillas y lo adoren? La iglesia estatal irlandesa era la enseña de la servidumbre, – la enseña ha sido borrada, pero la servidumbre ha permanecido. La abolición de la iglesia estatal irlandesa fue la única cuestión mediante la cual Gladstone y Bright pudieron entrar en el ministerio; con esta cuestión Gladstone cautivó a toda la burguesía situada al margen de la iglesia estatal y dio al mismo tiempo a los cazadores de cargos irlandeses un pretexto plausible para venderse al ministerio. La resolución que Karl Marx propuso sobre el comportamiento de Gladstone será comunicada. ...

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