Querido Moro:

El descaro de la pieza de vaudeville sobre la Regencia es tremendo. Que el Imperio se deje ofrecer semejante cosa, apenas lo habría esperado. Pero se ve lo que se puede imponer con coraje, de lo que, por supuesto, nuestros Guidos y Wilhelms no tomarán ejemplo. La Réforme, al igual que Reveil y Rappel, es débil de fuerzas, aunque ahora cabe disculpar cierta declamación. Pero confusos sí son esos tipos. Especialmente también Raspail. La idea de elegir un gobierno provisional desde ahora mismo, como golpe de ingenio contra Bonaparte, está bien; por lo demás, naturalmente, es un desatino. Según dicen, Bonaparte ha vuelto a caer enfermo; parece realmente que también físicamente se va acercando al final.

La maniobra de Schweitzer, que aprovecha de inmediato la resolución sobre la propiedad territorial de Basilea y hace como si él y Lassalle la hubieran predicado desde siempre, es de una desvergüenza extrema, pero a la vez muy hábil frente a los hombres de bien à la Wilhelm. Pero ¿qué van a hacer éstos frente a ese canalla, que tiene suficiente entendimiento para mantenerse siempre teóricamente correcto y que sabe que están traicionados y vendidos en cuanto surge un punto teórico? El Volksstaat, por lo demás, no lo he visto aquí.

No he creído que el señor Carey fuera una lectura tan divertida. Encuentro que, con sus historias de bandoleros a la manera de las ciencias naturales, se lee con mucha fluidez y da abundante materia para reír. Tan tonto e ignorante no podía yo imaginar a ese hombre. El hombre ha, entre otras cosas, descompuesto el carbono: ¡a saber, que consta de ácido carbónico y cenizas! Ídem, el agua se descompone en vapor. ¡La geología demuestra que las plantas, e incluso los helechos, existieron largo tiempo antes de que existiera animal alguno! La descomposición de los metales es para él una nimiedad: con la batería voltaica se "descompone" el estaño y el cobre que la forman, de los que consta. Y cien cosas más por el estilo. Ídem sus patrañas históricas. ¡El tipo se imagina que, en el sur de Lancashire, y entre otros en el bosque de Rossendale (un denso distrito industrial), la renta del suelo es tan elevada únicamente porque la tierra es aquí extraordinariamente fértil en trigo! Te estoy llenando los márgenes de anotaciones, etc., y en cuanto haya terminado de leer su teoría de la renta, te escribiré mi opinión al respecto y te devolveré el libro. Él, naturalmente, está tan equivocado como Ricardo al explicar el origen de la renta mediante una patraña igualmente disparatada, pero la representación que tiene de cómo se ha llegado a ella es tan insulsa como la manera en que todos los economistas se figuran algo semejante. Pero esto no afecta a la teoría de la renta en sí. Lo que Carey llama "la mejor tierra" lo ves por el hecho de que, según su propia afirmación, incluso ahora en los Estados del Norte, ¡sólo excepcionalmente rinde el poner en cultivo la así llamada mejor tierra!

Cierra el correo. Los mejores saludos a todos.

Tuyo,
F. E.

El vaudeville te lo devuelvo mañana.