Londres, 6 de noviembre de 1869. Querido Fred, te envío un *Pionier*, un *Volksstaat*, diversos *Soc. Dem.*. Por el *Pionier* verás que Heinzen cree que no he escrito *El Capital* más que para que él no lo entienda. Schweitzer —aprovechándose de la timidez de Liebknecht frente a sus amigos demócratas— hace como si la polémica contra la propiedad territorial formase la primera palabra del credo lassalleano. ¡Qué impudencia! Por lo demás, Bonhorst le ha servido bien a este propósito en un número del *Volksstaat* que no logro encontrar. No sé si recibes el *Volksstaat*. La detención de Bonhorst es buena. Nada más ridículo que el miedo de los respetables ante el desfile de la reina de hoy. Todo sembrado de policía, como en Francia. Toda la alarma ha sido producida por un bulo. Es que algunos agitadores se han divertido haciendo circular desde hace semanas pasquines en los que se exhorta a los obreros hambrientos del East End a presentarse en masa ante la reina y de ne pas laisser passer la reine. Mi familia acaba de volver del espectáculo. Frío glacial en el público. Se dice que Madame ha estado mirando con aire torvo, enloquecida y de una acritud ultragruñona. Te enviaré uno de estos días un volumen que he hallado por casualidad y en el que hay toda suerte de panfletos sobre Irlanda. En los de Ensor (a quien también he citado en *El Capital*) hay toda clase de cosas picantes. Ensor era economista político, de ascendencia inglesa (su padre vivía aún en Inglaterra en el momento del nacimiento de Ensor), protestante, y con todo ello uno de los más decididos *repealers* antes de 1830. Como él mismo es indiferente en materia religiosa, puede defender el catolicismo con ingenio frente a los protestantes. El primer panfleto del libro es de Arthur O’Connor. Había esperado más de él, pues este O’Connor desempeñó un papel importante en 1798 y he encontrado en el *Polit. Register* de Cobbett buenos artículos suyos sobre la economía de Castlereagh. Tussy debe revisar alguna vez el Cobbett para ver qué contiene sobre Irlanda. Esta semana Tussy y yo hemos perdido tres días en poner en orden mi cuarto de trabajo. La cosa se había vuelto de un desorden imposible. Salud D KM Tussy envía sus mejores recuerdos a la familia.