Londres, 30 de oct. de 1869. Querido Fred: Adjuntas te devuelvo, por favor, una vez leídas, las cartas de Bonhorst y los papelotes de Gögg. Que Serno se haya quitado él mismo la vida es algo natural. Pero que Bakunin, con quien hasta el último momento estuvo a mal, se haya incautado inmediatamente de sus papeles, es un descubrimiento contra natura. A propósito. El secretario de nuestro comité francés de Ginebra está harto de B. y se queja de que con su «tiranía» lo desorganiza todo. En la Égalité, el señor B. da a entender que los obreros alemanes e ingleses no tienen necesidad alguna de individualidad y que por eso aceptan nuestro communisme autoritaire. Frente a esto, B. defiende le collectivisme anarchique. La anarquía está, ciertamente, en su cabeza, en la que solo cabe la idea clara de que B. ha de tocar el primer violín.

Para comprender del todo las cartas de Gögg y de Bonhorst has de saber que los nudos (o, mejor dicho, sus representantes) están clamando al cielo, en parte en Suiza, Austria y Alemania, a propósito del acuerdo del Congreso de Basilea acerca de la propriété foncière. La necedad y la debilidad (explotadas por el más astuto Schweitzer) con que Wilhelm y consortes contestan a los lloriqueos de Schwabenmayer y de su restante séquito hostil al partido popular son de poner los pelos de punta. A ninguno de esos asnos se le ha ocurrido siquiera preguntar hasta ahora a los llorones liberales si no existe en Alemania, junto a la pequeña propiedad campesina, una gran propiedad territorial que constituye la base de la economía feudal superviviente; si durante una revolución no hay que acabar con ella, aun cuando solo se quiera ajustar cuentas con la actual economía del Estado, y si esto puede hacerse al caduco modo de 1789. Quod non. ¡Esos asnos le creen a Schwabenmayer que la cuestión de la tierra solo tiene un interés práctico inmediato para Inglaterra!

Como una consecuencia del Congreso de Basilea ha de considerarse la formación de la Land and Labour League (promovida, por lo demás, también directamente por el Consejo General), mediante la cual el partido obrero se desliga por completo de la burguesía; la nationalisation of land es el punto de partida. Eccarius ha sido nombrado secretario activo (junto a Boon como honorary one) y será pagado por ello. El Consejo General me ha encargado escribir unas líneas a la clase obrera inglesa con motivo de la Irish prisoners’ demonstration del pasado domingo. Con mis ocupaciones actuales, no tengo en absoluto ganas de ello, but must be done. La manifestación ha sido descrita del modo más falso en los periódicos londinenses. Fue magnífica. Muchos saludos a la señora Lizzy y a los invitados dominicales. D KM. Los prusianos han cerrado tan mal mi carta dirigida a ti desde Hannover —en parte por falta de tiempo, en parte por fastidio—, que no encontraron nada dentro.