Manchester, 27 de septiembre de 1869. Querido Mohr:

Puesto que lo de Eichhoff no conduce a nada, siempre es mejor que Wilhelm imprima La Guerra de los Campesinos a que no se imprima en absoluto. Así que voy a revisar el asunto enseguida. Por lo demás, bien puede Wilhelm escribirme él mismo sobre ello; aún no me ha contestado a mi última carta, y no veo por qué yo habría de hacerle avances. Lafargue es un loco más irritante con sus manías médicas de lo que yo esperaba. Tienes realmente que intervenir con toda energía, de lo contrario puede producirse una verdadera desgracia.

El jueves de hace ocho días regresamos felizmente de Irlanda; estuvimos en Dublín, en los montes de Wicklow, Killarney y Cork. Nos divertimos bastante bien, pero las dos mujeres han vuelto aún más irlandesas de lo que se fueron. Por lo demás, en general, bien. Según los periódicos, vosotros lo tenéis allí ahora aún peor que aquí. Del libro de Trench *Realidades de la vida irlandesa* se desprende todo el secreto de por qué Irlanda está tan «superpoblada». El buen hombre demuestra con ejemplos que, por término medio, los campesinos irlandeses cultivan la tierra de tal modo que un desembolso de 10 a 15 libras por acre, que se amortiza completamente en uno a cuatro años, eleva el valor del arriendo de 1 chelín a 20 chelines, y de 4 chelines por acre a 25-30 chelines. De lo que se trata es de embolsarse este beneficio para los terratenientes. El señor Trench, por lo demás, queda muy bien controlado por sus propias manifestaciones a Senior, que éste ha hecho publicar. ¡Al liberal Senior le dice Trench que, si él fuera campesino irlandés, también sería ribbonman!

Habría visitado a Dietzgen desde Engelskirchen, pero la carretera a Siegburg estaba precisamente inundada y la comunicación casi interrumpida. ¿No puede Jenny escribir a los Monroes? Yo creería que el caso podría arreglarse.

El comercio de Irlanda ha aumentado enormemente en los últimos 14 años. El puerto de Dublín estaba irreconocible. En el muelle de Queenstown oí hablar mucho italiano, luego serbio, francés y danés, o sea noruego. There are indeed a good many “Italians” in Cork, como se dice en la comedia. Pero el país mismo parece formalmente despoblado, y enseguida le asalta a uno la idea de que allí hay muy poca gente. El estado de guerra salta a la vista por todas partes. Los Royal Irish andan por doquier en pelotones, con cuchillos de monte y, en algunos sitios, revólveres al cinto y la porra policial descaradamente en la mano; en Dublín, una batería de artillería tirada por caballos pasó por el centro de la ciudad, cosa que nunca he visto en Inglaterra, y soldados por todas partes, por todas partes. Lo peor de los irlandeses es que se vuelven corruptibles en cuanto dejan de ser campesinos y caen en lo burgués. Es, desde luego, el caso de la mayoría de las naciones campesinas. Pero en Irlanda es particularmente grave. De ahí también que la prensa sea tan terriblemente rastrera.

Moore está en el Tirol, probablemente regresará la semana que viene. Supongo que irás a Hamburgo y verás a Meißner. If so, puedes mencionarle sin más que estoy trabajando algo sobre Irlanda y que a su debido tiempo se lo ofreceré.

Saluda cordialmente a Jenny y a Kugelmann. Tussy y Lizzie también mandan saludos.

Tuyo, F. E.

Al señor Dr. Marx