La gira por Bélgica, la estadía en Aix-la-Chapelle y mi viaje por el Rin me han convencido de que los curas, especialmente en las zonas católicas, deben ser atacados enérgicamente. Trabajaré cn oste sentido por medio de la Internacional. Cuando lo encuentran conveniente los canallas (por ejemplo el obispo Ketteler de Mainz, los curas del Con- greso de Diisseldorf, etc.), flitean con el problema obrero. En reali- dad en 1848 trabajamos para ellos; fucron los únicos que aprovecharon los frutos de la revolución durante el periodo de Ja reacción.

Y Entre 185€ y 1870, la Iglesia católica realizó una amplia propaganda “socialista” en Alemania occidental bajo la dirección del jesuita obispo Ketteler de Mainz, apoyando a los sindicatos, la protección del trabajo c inclusive las huelgas. Esta campaña tenía como objetivo poner bajo la dirección de la Iglesia el movimiento obrero que crecta rápidamente. creando así una base de masas para la reacción alemana; esta maniobra estaba dirigida al mismo tiempo contra la burguesía. Lassalle no combatió csta demagogia curialesca -—el obispo Ketteler inclusive “reconoció” la “ley de hierro de los salarios"—, sino que le dio la bienvenida porque también estaba orientada contra su enemigo principal. la burguesía liberal. En su discurso de Ronsdorf (mavo de 1864) dijo Lassalle entre otras cosas:

“Pero estoy en lo cierto al atribuir la mayor significación al he- cho de que un obispo, a pesar de su dulzura y del respeto que merece su posición, se haya visto obligado por su conciencia a expresarse con la misma violencia que empleo yo, en mi carácter. más rudo. de tribuno del pueblo, y a acusar al Partido Progresista de asumir una actitud de deliberado engaño al obstinarse en negar la ley eco- nómica instituida por mí. Una demostración de la gran claridad con que debo haber deducido esa prueba es el hecho de que ha pro- vocado ese lenguaje en nn príncipe de la Iglesia.”