Manchester, 12 de agosto de 69.

Querido Mohr: El nudo gordiano en lo tocante al aguardiente lo he cortado comunicándole sencillamente el hecho a Tussy; si ello la ha sumido en un conflicto de la naturaleza, no lo sé, pero, desgraciadamente, ahora tiene otra cosa que hacer, pues desde el viernes pasado padece sin interrupción unos horribles dolores de muelas en el mismo diente que ya antes la atormentó mucho. Hasta ahora ha soportado la historia con un heroísmo asombroso, pero el sueño recortado y la larga tensión de los nervios producen, sin embargo, su efecto, y hoy tiene un aspecto algo demacrado. Ella decía que vos no habíais querido que le extrajeran el diente; entretanto, hoy la he enviado con Lizzie a uno de los primeros dentistas de aquí, y le he dicho que se someta a su juicio. Éste, tras un examen más prolongado, dice que espera salvar el diente, pero que, si el dolor no cesa para el sábado por la mañana, habrá que extraerlo de todos modos. En cualquier caso, la criatura no puede soportar cada seis meses este persistente dolor destructor de los nervios; su salud general sufre con ello mucho más de lo que vale el diente entero. De todos modos, pienso que pronto podré comunicar cosas mejores.

Tengo que ir ahora mismo a la Schilleranstalt y ver qué ha ocurrido en Eisenach. El sábado, los dos partidos parecen haberse separado pacíficamente, evitándose así, al menos, la trifulca general. Lo estúpidos y viles que son los urquhartitas se desprende del hecho de que jamás mencionan: *A Residence in Bulgaria*, by St. Clair, late Captn. 28th Regt., & Ch. Brophy, 1869. Este libro está escrito por dos sujetos, de los cuales S. C., un antiguo oficial de Crimea que habla turco, polaco, ruso y búlgaro, ha vivido tres años en el país, y el otro, un año y medio, y aún se encuentran allí. La cosa está escrita de manera extremadamente viva y plástica, y vale más que cualquier otro libro que yo conozca sobre el asunto. Los sujetos carecen de prejuicios de un modo notable para ser ingleses, aunque tengan sus manías *in oeconomicis* y también *in politicis*. Pero saben ver. Llegaron allí —al menos Brophy— como amigos de los cristianos, y modificaron por completo su opinión en favor de los turcos. Pero como también encuentran sus manías en el sistema de gobierno turco (aunque también en eso compartan algunas con Urquh.), los urquhartitas no se atreven a mencionar un libro que vale más que todo su *Free Press*, incluso desde su propio punto de vista. Los hechos contenidos en él valen para mí más que toda la cháchara de los urquh., y por la exposición de la política rusa y francesa en Constantinopla bien puede envidiar a esos dos hombres el desbrazado Collet. La cosa está presentada de tal modo que se puede leer, y leer con interés, y aquí será de más provecho que el *Free Press*, con sus frases oraculares, en diez años.

Anteayer terminé con G. Ermen. Todo firmado. Por fin, completamente libre de ese bonachón. Los mejores saludos de todos.

Tu
F. E.