10 de agosto de 1869. Dear Freddy,

Estoy en un gran apuro con Tussy. Los Lafargue han escrito que llegarán aquí el próximo martes o miércoles. Si no le comunico a Tussy que su fanáticamente amado Fouchtra viene para acá, luego me hará reproches. Si se lo comunico, caerá en una trágica colisión entre el deseo de permanecer con Mrs. Lizzy según lo acordado y el deseo de ver a Fouchtra. Dejo en tus manos el asunto para que lo trates según tu propio juicio.

En el periódico policíaco francés – «L’International» – artículo: «La Dictature Universelle» contra la Intern. Work. Association, provocado por las muchas huelgas que se suceden golpe sobre golpe en Francia. Este artículo de Jerusalem termina así: «Quoi qu’il en soit, on sait maintenant qu’il dépend de la Ligue de faire cesser la vie sociale là où il entrera dans ses vues de tout arrêter d’un seul mot. S’il se trouvait un ministre ambitieux qui sût gagner ses bonnes grâces, on comprend ce qu’il pourrait contre des rivaux qui le gêneraient. Nous sommes parfaitement convaincu que ce même ministre, une fois arrivé à son but, n’aurait rien de plus pressé que de détruire la Ligue par des procédés radicaux; nous ne savons pas s’il y réussirait; mais, pour l’instant, nous déclarons que la Ligue internationale est véritablement la Dict [ature] universelle. Attendons le moment où ses [caisses] seront pleines.» Si ese tipo espera hasta entonces, puede esperar largo rato.

El fragmento del discurso de Wilhelm impreso en el suplemento (pronunciado en Berlín) muestra, dentro de la estupidez, una astucia innegable para arreglárselas a su manera. ¡Por lo demás, esto es muy hermoso! ¡Porque el Reichstag solo debe utilizarse como medio de agitación, jamás se debe agitar allí por algo razonable y que afecte directamente los intereses de los obreros! ¡La ilusión del buen Wilhelm de que, porque Bismarck «ama» las frases amistosas hacia los obreros, por eso no se opondría a verdaderas medidas obreras, es really charming! «¡Como si» – como diría Bruno Bauer – el señor Wagener no se hubiese declarado en el Reichstag teóricamente a favor de las leyes fabriles, pero en la práctica en contra, «porque bajo las condiciones prusianas serían inútiles»! «¡Como si» el señor Bismarck, si realmente quisiera y pudiera hacer algo por los obreros, ¡no impondría por la fuerza la ejecución de la legislación existente en la propia Prusia! Sólo con que esto sucediera en Prusia, la liberal «Sajonia», etc., tendría que seguir el ejemplo. Lo que Wilhelm no comprende es que los gobiernos actuales coquetean ciertamente con los obreros, pero saben muy bien que su único apoyo reside en la burguesía, que por eso asustan a esta última con frases amistosas hacia los obreros, pero jamás pueden proceder realmente contra ella. ¡Ese animal cree en el futuro «Estado de la democracia»! Tan pronto es, a escondidas, la Inglaterra constitucional, tan pronto los Estados Unidos burgueses, tan pronto la miserable Suiza. De política revolucionaria, «él» no tiene ni idea. Lo que aduce como prueba – según el Schwabenmayer – de la energía democrática, el ferrocarril a California, se construyó regalándose los burgueses a sí mismos, por medio del Congreso, una enorme masa de «tierra del pueblo», expropiando así de ella a los obreros, importando chusma china para reducir el salario y, finalmente, instituyendo un nuevo vástago de «aristocracia financiera». Por lo demás, me parece un descaro de Wilhelm introducir tu nombre y el mío ad vocem Brass. Yo me había declarado directamente en contra de su mutilación con Brass y, al mismo tiempo – viva voce –: que si esto conducía a un escándalo, lo desautorizaríamos públicamente.

Los siguientes pasajes de las «Memoirs of a Cavalier» de Daniel Defoe quizá te interesen. 1) Hablando de la revista militar del cardenal Richelieu en Lyon, dice: “The French foot , compared to the infantry I have since seen in the German and Swedish armies, were not fit to be called soldiers. On the other hand, considering the Savoyards and Italian troops, they were good troops.” 2) Hablando del comienzo de la intervención de Gustavo Adolfo en la mierda alemana: “First, they (the German Protestant princes) were willing to join him, at least they could not find in their hearts to join with the emperor, of whose powers they had such just apprehensions; they wished the Swedes success and would have been very glad to have had the work done at another man’s charge; but like true Germans they were more willing to be saved, than to save themselves , and therefore hung back and stood on terms.”

Espero verte el próximo lunes. Salut Il Moro. No olvides el pequeño libro de bolsillo que dejé en vuestra casa. Contiene algunas notas. Ídem el digno Dühring.