Querido Mohr:

El viejo Becker se ha vuelto completamente loco. ¡Cómo puede decretar que la trade union ha de ser la verdadera asociación obrera y la base de toda organización, que las demás asociaciones solo han de subsistir a su lado con carácter provisional, etc., etc.! Todo esto en un país donde, en primer lugar, ni siquiera existen aún verdaderas trade unions. Y qué «organización» tan enrevesada. Por un lado, cada trade se centraliza en una cúpula nacional; por otro, los distintos trades de cada localidad se centralizan a su vez en una cúpula local. Si se quiere perpetuar la eterna reyerta, habrá que implantar este sistema. Pero, *au fond*, no es más que el viejo palurdo alemán, que quiere salvar su «albergue» en cada ciudad y toma este albergue por la unidad de la organización o b r e r a. Si salen a la luz más propuestas semejantes, el tiempo se gastará en agradables debates en el congreso de Eisenach. Los planes internacionales no tienen, naturalmente, otro objeto que asegurarle a Becker la dirección hasta donde resuena la lengua alemana (Mulhouse, en Alsacia, ha sido ya anexionada, *véase Vorbote, pág. 109*, bajo Basilea). En el asunto mismo, esta hermosa organización con la cúpula en Ginebra fracasa ante las leyes alemanas, ya que B., como de costumbre, ha hecho la cuenta sin la huéspeda. El que generalice la cosa con los comités centrales de lengua, es decir, que pretenda poner a los obreros de Ginebra bajo París y a los de Amberes bajo Ámsterdam (a menos que Ginebra haya de gobernar también toda Francia y la Bélgica valona, cosa que, en la libre Ginebra, con toda probabilidad también se han imaginado), tendrá seguramente el único fin de reforzar su pretensión a la regencia sobre la lengua alemana. Pero es muy bueno que sea el congreso de Eisenach y no el congreso internacional de Basilea el que haya de decidir estas cosas. Por lo demás, no quiero afirmar en absoluto que haya comprendido correctamente el plan de Becker; con el alemán y la lógica que en él imperan, cesan por completo el sentido y el entendimiento. Que el gordo Bakunin está detrás de esto, está muy claro. Si este maldito ruso piensa de hecho en encumbrarse mediante intrigas a la cabeza del movimiento o b r e r o, ya es hora de que se le sirva como es debido y de que se plantee la cuestión de si un paneslavista puede ser siquiera miembro de una A s o c i a c i ó n O b r e r a internacional. Al tipo se le puede atrapar muy fácilmente. Que no se imagine que puede hacerse el comunista cosmopolita frente a los obreros, y el paneslavista acérrimamente nacionalista frente a los rusos. Unas cuantas insinuaciones a Borkheim, que justamente lo tiene entre manos, serían muy oportunas; B. comprenderá bien la insinuación a lo garrotazo. Habrás visto que los bravos suizos también quieren haber debatido en el congreso la «legislación directa por el pueblo». Será muy bonito. Es una vergüenza, sin embargo, que después de casi 40 años de movimiento político obrero en Inglaterra, el único periódico o b r e r o que existe pueda ser comprado por un burgués como S. Morley. Pero, por desgracia, parece ser una ley del movimiento proletario que en todas partes una parte de los líderes obreros degenera forzosamente en *lumpen*, aunque esto, en la generalidad con que Lassalle lo ha desarrollado en Alemania, no se presenta, desde luego, en ninguna otra parte.

Tussy está leyendo ahora el Firdusi en la muy buena adaptación de Schack; hasta ahora le gusta mucho, pero si logrará abrirse paso a través de todo el enorme volumen, es otro cantar. Hacia finales de la semana que viene creo que terminaré por fin con el asqueroso Godofredo, y tendré entonces unos 14 días de libertad por delante. Si quieres, pues, hacer un plan de viaje, hazlo y comunícamelo; podemos encontrarnos en algún lugar de Alemania, o también en Holanda si quieres, o partir juntos de Londres. A finales de agosto debo encontrarme con mi madre en Ostende, hacia el 20 o el 25. Tussy bien puede quedarse aquí entretanto y hacerle compañía a Lizzie, ¿no? ¿Qué te parece?

Tuyo,
F. E.

Recibirás el dinero tan pronto como arregle cuentas con G. Ermen, a ser posible antes, *id est*, si él suelta la pasta antes. Envía la adjunta a Tussy con letra disimulada; se preguntará de dónde viene.