27 de julio de 1869. Querido Fred: Échale un vistazo, entre los papeles que te adjunto, al *Vorboten*, y especialmente a lo que he subrayado en las páginas 105 y 106. Verás que el viejo Becker no puede dejar de darse importancia. Echa por tierra todo nuestro estatuto y el espíritu del estatuto con su sistema de grupos lingüísticos, y convierte nuestro sistema natural en un artificioso amasijo de conexiones lingüísticas arbitrarias en lugar de las conexiones reales entre Estados y naciones. ¡Un asunto archirreaccionario, digno de los paneslavistas! Y todo porque provisionalmente le habíamos permitido, antes de que la Internacional se fortaleciera en Alemania, seguir siendo el centro de sus corresponsales de antes. Le he puesto la zancadilla inmediatamente a su tentativa de erigirse en centro de Alemania en el congreso de Eisenach. Bebel me había enviado 25 táleros para los belgas de parte de su asociación de cultura obrera. Hoy he acusado recibo del envío y he aprovechado la ocasión para escribirle sobre los planes fantasiosos de Becker. Le he hecho ver el artículo 6 de los estatutos, que sólo reconoce comités centrales nacionales en contacto directo con el Consejo General, y, allí donde ello es policialmente imposible, obliga a los grupos locales de cada país a corresponderse directamente con el Consejo General. Le he explicado el despropósito de la pretensión beckeriana, y por último le he dicho que si el congreso de Eisenach —quoad the International— aceptara la propuesta de Becker, nosotros la casaríamos inmediatamente por contraria a los estatutos, la casaríamos públicamente. Por lo demás, Bebel y Liebknecht me habían escrito antes, espontáneamente, que ya le habían escrito a Becker diciéndole que no lo reconocían, sino que se correspondían directamente con Londres. El propio Becker no es peligroso. Pero su secretario Remy, según nos informan desde Suiza, le ha sido impuesto por el señor Bakunin y es un instrumento de Bakunin. Este ruso quiere, evidentemente, convertirse en dictador del movimiento obrero europeo. Debería andarse con cuidado. De lo contrario, será excomulgado oficialmente. Tuyo, Mohr. En cuanto tenga ejemplares de Meißner, se los enviaré a los amigos de Manchester y a Charles Rösgen.