17 de julio de 1869. Querido Fred:
El calor es mortal aquí. ¿En vuestra casa también? Adjunto un montón de papeles de Eichhoff, Wilhelm, Fritzsche. El bueno de Wilhelm —siempre amablemente disponiendo de lo ajeno—, naturalmente, remite a F. a mí ¡para que saque 300 £ de los sindicatos locales! ¡Y él sale garante de la devolución! ¡Y me pone inútilmente en el aprieto de tener que denegárselo a F.! Además, parece que ni siquiera lee con atención las cartas que uno le escribe. Le he enviado 900 tarjetas y le he dicho que 1 penique por tarjeta constituye la cuota anual. De esas 900, le he puesto 500 gratuitamente a su disposición, para que esos tipos tengan siquiera capacidad de representación en el congreso. ¡Y ahora me pregunta si han de pagarse cuotas anuales fijas!
Que Schweitzer se haya visto obligado a dejar que Mende empiece con la «Internacional» en la trifulca del Social-Demokrat muestra del modo más contundente bajo qué duras condiciones ha regresado al regazo de la Hatzfeldt. ¡Pues él sabe mejor que nadie cuán peligrosa es esta operación para él! Por lo demás, el viejo asno Becker no tenía necesidad de inmiscuir oficialmente a la «Internacional» en este proceso de disolución de la iglesia lassalleana, en lugar de guardar la debida reserva con tino práctico. El viejo animal hace mucho daño con su afán entrometido.
El poeta familiar Freiligrath me ha divertido mucho con el «Bandido» y el «Corsario» —el hombrecillo de Viena.
Saludos cordiales a todos.
Tu Moro