Querido Mohr:

No sé si vosotros tenéis allí tan buen tiempo como nosotros aquí; pero la luz del día nos ha faltado tanto que en el día más largo tuvimos que encender el gas a las 4 de la tarde. Con este tiempo, que lea o escriba el diablo, cuando uno no sabe si es de día o de noche. Tussy está muy contenta. Esta mañana toda la familia ha ido de compras; mañana por la noche quieren ir al teatro. Se ha leído entera *Hermann und Dorothea*, no sin esfuerzo por el parloteo de los filisteos idílicos. Ahora le he dado la Edda menor, donde hay algunas historias bonitas; después podrá leer en la mayor las canciones de Sigurd y Gudrun. También toca el piano con aplicación. También he leído con ella baladas danesas (Kjämpeviser).

¡Así que todo el éxito de Wilhelm consiste en que la línea hombruna y la línea enteramente femenina de los lassalleanos se han unido! Vaya una cosa que ha conseguido. Naturalmente, Schweitzer será elegido de nuevo –con la precipitación con que se lleva el asunto– y entonces volverá a ser el elegido del sufragio universal. Wilhelm guarda también un obstinado silencio sobre este acontecimiento.

Es un “urning” de lo más curioso el que me has enviado. Son revelaciones de lo más antinatural. Los pederastas empiezan a contarse y encuentran que forman un poder en el Estado. Sólo faltaba la organización, pero según esto parece que ya existe en secreto. Y como cuentan con hombres tan importantes en todos los partidos viejos e incluso en los nuevos, desde Rösing hasta Schweitzer, la victoria no puede faltarles. “Guerre aux cons, paix aux trous-de-cul” se dirá ahora. Sólo es una suerte que nosotros personalmente seamos demasiado viejos para que, al triunfar este partido, todavía tuviéramos que temer tener que pagar corporalmente tributo a los vencedores. ¡Pero la joven generación! Por lo demás, sólo en Alemania es posible que aparezca un tipo así, que convierta la marranada en una teoría e invite: *introite*, etcétera. Por desgracia, aún no tiene el valor de confesarse abiertamente como “ello”, y todavía debe operar *coram publico* “por delante”, aunque no “desde el principio y por delante” como dice una vez por equivocación. Pero espera a que el nuevo código penal de la Alemania del Norte haya reconocido los *droits du cul*, entonces se presentará de muy distinta manera. A nosotros, pobres hombres de delante, con nuestra pueril inclinación por las mujeres, nos irá entonces bastante mal. Si Schweitzer sirviera para algo, sería para sonsacarle a este extraño mojigato los datos personales sobre los altos y altísimos pederastas, lo que como espíritu afín ciertamente no le sería difícil.

Schorlemmer va a finales de semana a Alemania, vía Grimsby y Rotterdam, por 4 semanas. Las huelgas aquí en las fábricas de algodón han quedado solucionadas desde esta mañana, cuando los de Oldham volvieron al trabajo. La sobreproducción ya no tiene, pues, barreras. Cierre del correo.

Saludos cordiales.
Tu F. E.