Querido Fred:

Mi mujer no regresa hasta el transcurso de la semana próxima, de modo que no puedo estar en Manchester en el momento oportuno. Eichhoff partió ayer. Su propuesta —en cuanto a la Guerra Campesina— es que su hermano imprima la cosa y, en la próxima feria de libreros, tras deducir su comisión y gastos, pague el resto por cuenta de la «Internacional». Dice que, en lo que respecta a su hermano, puedes considerar la propuesta como definitiva.

En lo que toca al «señor Vogt»: Liebknecht, al marcharse de Leipzig (¿dirección?) con motivo de su detención en Berlín, dejó todo en desorden, y asimismo no arregló nada cuando fue expulsado. Así que «tampoco se acuerda» de qué ha sido del «Vogt». Eichhoff descubrió por fin que un librero de viejo llevaba dos años anunciando el libro en su catálogo de ventas. Fue a ver al individuo, de nombre Kampfmeyer. Éste lo había vendido todo, «asimismo no se acuerda» de cómo llegaron los libros a sus manos. Así que todo lo que Liebknecht nos había dicho no es más que… poesía, por decirlo suavemente.

¡Puerca prensa la de aquí! No sólo han suprimido unánimemente toda palabra acerca de nuestra misiva belga (después de que, por el contrario, la semana pasada publicaran íntegramente, adrede, unas líneas estúpidas redactadas en el sentido de Cherval, compuestas probablemente por el «miembro policiaco» del comité especial bruselense), sino que, igualmente como un solo hombre, han suprimido nuestro mensaje (redactado por mí y aprobado el pasado martes) a la American Labour Union, aunque también (?) se pronuncia contra la guerra entre los Estados Unidos e Inglaterra. Pero hay en él cosas que a esos canallas no les gustan.

Salud.
Tuyo,
K. M.