Manchester, 13 de mayo de 1869

Querido Hermann:

Mi más cordial enhorabuena por el aumento de la familia, que tanto más me alegra cuanto que por fin se ha roto el maleficio que tantas preocupaciones os causaba. You will now have to make up for lost time. La cuenta corriente es, en líneas generales, correcta, solo que no logro entender cómo los intereses al 5% de 27.924 táleros 29 4 han de ascender a 1.396 táleros 25 5, en lugar de 1.396 táleros 7 6. Mas como no se trata sino del precio de una botella de vino del Mosela, no vale la pena cambiar gran cosa.

Con Gottfried, contractualmente, no hemos avanzado ni un paso. Los abogados están demorando el asunto horriblemente; el mío me aconseja que de ningún modo me apresure, porque G. tiene más interés que yo en cerrar el asunto, lo que también creo, ya que, tan pronto tenga mi dinero, en el peor de los casos puedo siempre volver a comenzar un negocio y hacerle la competencia; para ello no necesito recopilar primero muchas muestras y apuntes, lo tengo todo en la cabeza. Entretanto, ya he retirado la mayor parte de mi dinero del negocio y lo he invertido en acciones, de tal modo que a él mismo le escasea ahora el dinero y yo le he comprado incluso acciones por valor de ca. £ 2.400.–; él me había animado antes a retirar dinero sin reparos, pero se le acabó el aliento cuando yo había retirado unas £ 7.500.–, y así tuvo que venderme aquellas acciones, pues tenía justamente la clase que yo necesitaba.

Siento mucho haberme equivocado tanto en eso de la reforma de pesos en vuestra casa. Yo creía que una cosa así no se introduce si no se la lleva a cabo absolutamente y se la hace obligatoria para todos. Con ello os habríais excluido por completo del mercado exterior, y deduje que no os importaba gran cosa el negocio fuera de Alemania. Si no hubiera sido así, como ya mencioné hace dos años a Adolf y el año pasado a la madre, os habría preguntado primero si os convenía entrar en el negocio exterior y, en caso afirmativo, en qué medida podríamos llegar a un arreglo. Pero así tuve que suponer lo contrario y, por lo tanto, arreglé mi asunto con G. Ermen; y ahora, después de haberlo arreglado, me escribe la madre que vosotros habéis hecho esa reforma de pesos solo para Alemania. Entonces yo, en vuestro lugar, no la habría hecho en absoluto, ya que en Holanda, Suiza, Austria, Italia, etc., lo único que no se exige es el peso aduanero, y al extender vuestro negocio exterior tendréis tantas molestias y enredos como antes.

La madre me escribe que el 1 de abril se me han abonado allí 4.000 reichstáleros. Con ello mi cuenta se reduciría a unos 17.000 táleros, de los cuales aún se deducen los cops, que se han comprado baratos y pronto estarán listos. Os los remitiré a principios de julio en táleros, pues ya es hora de que yo también, por fin, me beneficie un poco del curso del cambio. Pero si preferís libras esterlinas, me parece también bien, a condición de que entonces nos repartamos honradamente toda la ganancia de cambio que habéis obtenido desde 1860 en mis remesas, y también el 35/8% de descuento que entonces me cargasteis, vosotros la mitad y yo la mitad.

En cuanto a los cops, no puede hablarse de compra directa al hilandero, porque esa gente no sabe ni quiere saber nada de expedición ni de avisos. La comisión del 1½% en alguna casa de comisión tendréis que pagarla, y os resultará bien pagada, pues aquí se producen cambios de calidad en las hilanderías de los que no os enteráis, etc. Por ejemplo, los 45 los he comprado durante años a Samuel Taylor & Son, de Oldham, pero ahora, de repente, el mismo hilo que antes empleábais vosotros y nosotros, de John Wagstaffe & Co., de Stalybridge, ha bajado mucho de precio, y así vuelvo a comprar este. Los hilos del 55 y más finos son todos de John Knowles, de Bolton (antes J. & G. Knowles), y vosotros también tendréis que limitaros a este hilo o al de su hermano G. Knowles & Son, Bolton.

Si quieres escoger un comisionista o prefieres que te proponga uno, tan pronto como hayáis elegido uno podré explicarle todo verbalmente al hombre. Los nombres de los hilanderos, por lo demás, siempre los he hecho consignar en las facturas. Entre mis papeles encuentro el contrato original con P. Ermen de 1862 y quería enviároslo, pero veo que es el que se refiere solo al negocio de aquí, de modo que no os serviría de nada. Así pues, lo guardo aquí; pero si alguna vez lo necesitarais, ya sabes dónde está. El arreglo de allí lo tenéis vosotros allí.

G. E. decía hace poco a su sobrino Heinrich: «Con Anton ya no hay nada que hacer, tiene la cabeza completamente desgastada». Calculo que ese tipo nos ha causado aquí, directa e indirectamente, de 1.000 a 2.000 libras esterlinas de perjuicios al año.

Saluda cordialmente a Emma y a los pequeños, así como a la madre.

Tuyo, Friedrich.

Los cops cuestan: 45 — 16¾ peniques; 55 — 21¾ peniques.